Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
sábado, 31 de diciembre de 2016
SUITE PARA EL FIN DE AÑO...
Ojos que deslumbrados caen,
en cuenta de los minutos veloces,
un anochecer que se vuelve infinito,
sangrando desde el agujero resucitado en el cielo,
último instante de todos los años,
continúa y viene de regreso,
parece que el fin no existe sobre esta línea.
En un brillo que repliegue inconformidad,
es el amor un peso agradable,
superior en palabras sin sonido,
sofocando la duración de una reclusión,
el juramento mejor logrado,
el latino salvador entre la niebla del olvido.
Si los segundos proceden atorados,
una alucinación en el fin del mundo,
textura de piel y aroma a olivo,
el sufragio del miedo,
tiritando hasta morir después del amanecer.
Al cabo de los años y sus sombras,
yendo y viviendo con diferente mirada,
nadie se dice perdido,
manejan monedas tan brillantes,
tal como los recuerdos desaparecen,
describiendo lo que nunca estuvo ahí.
***
Una respiración u otra,
manteniendo la esperanza dorada,
aprendizaje de media noche,
una o dos personas estuvieron ahí,
observando el mundo llorar,
los edificios arder,
las voces comenzando una y otra vez,
hoy son ruinas de tiempos mejores,
no, fuera de todo escándalo,
los sueños continúan brillando.
Detrás del libro del miedo,
velas cuyo fuego carece de calor,
un dejo de poca esperanza,
el dolor no es amor,
el amor es prueba de supervivencia,
millones de circunstancias,
todas son reales,
tal como el amor,
el amor.
***
Cabeza abierta con vista a los sentimientos,
tal como son todas las noches,
supurando dentro de esta,
una respiración difícil,
sintiendo debatir esta expectativa,
perteneciendo a un rumbo lóbrego,
una y otra vez apartado,
conociendo el origen de los santos,
millones de guerras,
el deseo por identificar el vacío.
Cabeza abierta llegando junta,
con vista definitiva a lo que se mueve,
culpando sensaciones,
escapando de las percepciones,
ocultando la verdad a través de un engaño,
fatal ahora que la levedad ha muerto,
ahora que la levedad ha muerto,
ha muerto.
Cabeza de segundos,
de ideas y brillos,
manteniendo su latido conforme,
convertida cabeza en sombra,
un corte solemne,
único e irreparable.
***
Amontonando lejos,
muy lejos los huesos,
enterrando las llaves en el jardín,
¿A dónde vamos?
Ojos que no ven,
sienten y se inclinan,
no es prueba de ser alimentado por ángeles,
opciones existen,
son campanas.
Son campanas.
Es sonido.
Todo sucede más allá del cristal...
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario