martes, 14 de noviembre de 2017

BESOS DE SANGRE


Bríndame un suspiro,
dame tu mano y devora mi aliento,
torceré cada uno de mis huesos,
deambulando por pasillos de una inhóspita ciudad,
mi hogar, mi pesadilla.

No es necesario mirar la pantalla,
en tus ojos la verdad se delata,
quién conoce todo acerca de los demás,
quién conoce el significado del alfabeto cifrado,
quién observa, escucha y habla bajo el agua,
hundiéndose en la espesa oscuridad,
esperando con cuchillo en mano,
hambriento de carne.

La vida se reproduce en una cavidad,
creciendo lentamente,
en el sueño del ostracismo,
entre anhelos y vejaciones,
no existe mapa seguro,
las cortadas son profundas,
los gritos son vestigios de una luz nueva,
cruzando por un mar negro,
transfigurando la ceniza en un cuerpo,
aspirando el decoro de estos labios,
hay fuego, hay dientes, hay una palabra,
el color que enajena.

Si la vida se vuelve concepción de nada,
en la bruma hallémonos,
perdidos este momento,
es temporada baja para los incautos,
en un rumor soltado al viento frío,
volvamos a la vida,
cada una de las noches dolientes,
tras los sueños nacientes.

Sedientos de sangre.


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