lunes, 27 de noviembre de 2017

DERRIBADOS


Crispando emociones que se acumulan bajo los parpados,
una y todas las noches,
no se trata de un sueño acalorado,
sino del tiempo y el dolor,
por el que los amigos se vuelven ausentes,
cercanos a Dios.

Para los que fueron un rayo de sol,
sonrisa en un rostro,
instante fugaz
y hermoso recuerdo,
que no halla elegía más grande,
sino el amor.

No es sólo una palabra,
no es diminuto,
Cándido reflejo de mejores días en la vida.

Fuera del recinto,
oculto,
muy dentro de la consciencia,
fuera del recinto,
es brillante el día,
circulando por arriba de todos los edificios.

Menudo paisaje urbano.

Lamentando frente a los retratos,
detrás de los sonidos,
risas,
marchas,
alegría,
rostros vivos,
de los que fueron y hoy,
son sólo recuerdos.

Si todo comenzó en silencio,
no concluyó igual,
todas las armas se rindieron,
surgieron las voces,
un día de noviembre,
frío y carente de color,
ahí habitaban los recuerdos,
la capital derribada,
los aviones que ya no vuelan,
las nubes sin sonrisa,
los amigos que hubieron partido,
hace tanto,
tanto como el día de ayer que no regresa.



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