viernes, 17 de noviembre de 2017

EL CASCABEL


Envía tu mirada en una carta,
resuene tu risa por la eternidad
 plantada en el firmamento,
estrena miles de posesiones,
inútiles en un segundo.

Mi rostro es el tuyo,
deforme como un diente del destino,
guía con tu mano la ceguera,
tu ruido es el mío,
ese nombre sólo a ti te pertenece,
suena el cascabel en tu cuello,
la hora se aproxima.

Quizá muera el día,
sobreviva la noche a pesar de la diversión,
celebra los sueños que para todos significan nada,
celebra la locura,
desenfreno en voz de unos pocos,
eres tú y las rocas hundidas en el río,
una vida y su mundo,
un mundo y su demencia,
conteniendo los detalles más insignificantes,
socializando con perdedores,
pocos son los minutos y largas las horas,
suena el cascabel de un alma,
desliza en un recipiente el eco,
desenfunda tu arma.

Son observadas las estrellas,
desde un torrente cuyo veneno no fue revelado,
es una de las tantas mentiras,
tu cuerpo se parte y sale corriendo,
ahí va mi desesperanza,
astucia y otras baratijas,
torrente donde la sangre sufre un vuelco,
sonido para los sordos,
refracción para los indefensos,
golpéame antes de despertar,
escapa de este sueño,
el cascabel está vociferando,
gime y levanta su momento,
mata en cada oportunidad,
escribe un final para la comedia,
escribe con tu mano santa un principio para mis
 alegrías y turbaciones y segmentos,
compartamos piel,
la hora...

Se aproxima.



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