Se terminó el verano,
vamos hacia ningún lugar,
respirando el polvo rancio
respirando el polvo rancio
de cada hoja muerta,
vamos hacia otro lado,
vamos hacia otro lado,
perdiendo la cabeza
hacia ningún lugar,
donde nuestros ojos
hacia ningún lugar,
donde nuestros ojos
nunca más perezcan.
El primer día de otoño,
no es sufrimiento,
El primer día de otoño,
no es sufrimiento,
son otras las voces,
otros los encuentros
a media luz,
el deseo oculto en la piel
de un cuerpo,
penúltimo paso
a la estación más lejana,
donde un sueño incandescente
se hará realidad.
Y continuamos andando en círculos,
donde un sueño incandescente
se hará realidad.
Y continuamos andando en círculos,
repitiéndonos,
en tribulaciones que no tienen nombre,
confrontarnos,
donde la vida es una caída al vacío,
persiguiendo nuestra sombra
hasta matarla.
El primer día de otoño,
vive bajo los parpados,
en la oscuridad,
detrás de las muelas,
donde surgen las palabras,
en la vacante caridad,
colores castaños que brotan,
el primer día de otoño,
el fin del verano.
Remembranza de todas las acciones,
del aquel silencio que ahora vive,
reaccionando entre destellos,
siguiendo una línea distinta,
sumergida entre los días que fueron,
en promesa de los que serán,
de lo que no existe y acaba de soltarse,
una mañana limpia como prisma,
sucede una luz amable,
rompiendo con la destrucción de la madrugada,
el primero y último,
siempre correcto,
siempre equivocado.
en la oscuridad,
detrás de las muelas,
donde surgen las palabras,
en la vacante caridad,
colores castaños que brotan,
el primer día de otoño,
el fin del verano.
Remembranza de todas las acciones,
del aquel silencio que ahora vive,
reaccionando entre destellos,
siguiendo una línea distinta,
sumergida entre los días que fueron,
en promesa de los que serán,
de lo que no existe y acaba de soltarse,
una mañana limpia como prisma,
sucede una luz amable,
rompiendo con la destrucción de la madrugada,
el primero y último,
siempre correcto,
siempre equivocado.
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