viernes, 24 de agosto de 2018

HOGAR


Guíame a través de la noche,
detrás de una oscura fantasía,
con tan efímeros sentimientos,
una voz calla,
síntoma de las ciudades,
de los perdidos que vagan por sus calles,
con frío y sin miedo,
noche que no puede ser negada.

Es afuera, llueve,
es una sentencia,
lágrimas de la luna,
cada instante,
boca suelta de la botella,
algo surca invisible en el aire,
los que surgen de la oscuridad
buscan su respuesta para perderse,
corazón de insecto,
alma de impurezas,
sufrimiento eximo.

Un hogar,
refugio, resguardo,
autentico cuando concluya el milenio,
habitaciones cerradas,
ventanas apagadas,
una puerta abierta,
un hogar,
desde el corazón,
una campana,
su sonido…
murmullo terso.

Huellas silenciosas,
andanza que no conoce fin,
días de juventud ajenos,
reconociendo los mismos nombres,
sin más palabras,
rostros cruzando fugaces,
repitiendo las señales,
gestos en claroscuro,
montando un sueño,
esfera del deseo,
se quiebra.

Quisiera agradecerte,
si tan sólo encontrara las palabras,
de un momento a otro,
andando hombro con hombro,
ocultos bajo el suelo,
temiendo escapar,
de esta ciudad,
de nuestras vidas,
de cualquier otra,
flotando fuera de este cuerpo,
como una pluma ardiendo,
como el aire que se corta,
como el agua cuando es envenenada,
corriendo fuera del tiempo,
escapando con una pistola entre las manos,
sediento, encaprichado,
contigo,
en dirección cuando salga el sol,
cualquiera que sea la ruta,
hacia un hogar nuevo.

Un momento distinto.



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