lunes, 13 de agosto de 2018

TEXTOS PARA EL ESPÍRITU


1.
Así como las corolas abren,
hacia el sol las flores giran sus ojos,
estos pensamientos no son homicidas,
acciones que se realizan lentas,
conferidas dentro de la curvatura tradicional
 del tiempo, en virtud o vicio,
la vida es una historial insólita,
un drama que se narra con lágrimas y sudor,
un fuego interno que explota sobre las manos,
tras las miradas de la naturaleza,
un rumor a través de viento,
concluyendo tras los pasos fríos de la muerte.


2.
Guiando estos impulsos,
solos,
un momento efímero que respira,
así habló frente al río el espíritu,
fluyendo a través de la carne,
conformando esperanza,
comunicando angustia,
el olvido no necesita respuestas,
como el sueño de un fantasma,
imperio de los sentidos,
bajo tierra abstraídos,
raíces de nueva vida.

Niños mostrando sus manos.


3.
Criaturas que sirven a una fantasía,
un sol que brinda color,
concepción idílica de nueva vida,
esta paz, esta oscuridad,
fluyendo como la sangre
 a través de las venas,
comprando modernidad,
mediante calurosas ventajas,
otro despojo parido del cuerpo,
creado como una censura a los recuerdos,
una vida, un dejo perteneciente al tiempo.


4.
Llueve todos los días,
una o dos horas,
siempre después de parpadear,
parpadeando dos o cuatro veces,
tras los secretos que se despiden por el aire,
ondas certeras filtrándose invisibles como son
 a través de los poros nasales,
de los parpados, de las manos,
moviendo estas últimas como luciérnagas en la noche,
diminutos designios de una mente abierta,
de un corazón despejado,
de un cuerpo limpio,
bañado por la lluvia de todos los días,
de una sonrisa que se dibuja en el cielo.


5.
Esencia de duda,
emparejando la carne,
vertiéndose tras la voz del espíritu,
uno o dos años,
cuando las palabras perdieron su significado,
cuando los recuerdos volcaron en tono ocre,
el paso del tiempo y un corazón marchitado,
cambiando las cosas en un pensamiento,
la gratitud de las posibilidades,
una afrenta directa contra el ruido,
sueño constante donde jamás amanece,
silencio evaporando la humedad,
silencio en un mundo sin agua,
silencio tras los parpados de un niño,
silencio que hubo nacido y yace perdido,
silencio no alimentado la muerte
sino rompiéndola,
despabilando las pupilas cobijadas
por una oscuridad armoniosa,
terso carisma ensordeciendo el conflicto.


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