Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
domingo, 19 de agosto de 2018
NOCHE DE SÁBADO
Voy de regreso a la tierra,
desde mi profundo sueño,
tierno, terrible,
mío,
de nadie más.
Regresando esta noche,
desde la luna,
tibio, enamorado,
orando, resucitado,
mirando por última vez el cielo,
oscuro, adornado con mil estrellas,
como el profundo universo,
escalando los montes,
se me erizan los cabellos,
mis manos se congelan,
observo caer polvo,
agua color de la mirada,
por última vez...
Esta es una carta,
bienvenidas las palabras,
pronunciando mi despedida,
sin negarme a nada,
un ejemplo solitario,
tendido sobre una cama de hospital,
de regreso a la vida.
Hermosa es la tierra,
con toda su vida deambulado sola,
tan diminuta y aburrida,
como si fuese otra noche de sábado,
tan vivo o desahuciado,
los edificios apagados yacen dormidos,
las calles son páramo desolado,
¿Dónde está mi corazón?
Flotando ya muy lejos...
Divagaré entre nébulas y agujeros negros,
en ceguera parcial,
curado de esta enfermedad,
volviendo a soñar,
no importa el dolor,
no existirá nunca más.
Escondido tras mi cielo,
regresando desde la luna,
voy cayendo,
no reprimiré mi vida,
nunca más,
voy cayendo,
los prados huelen frescos,
mi mente retrocede,
aferrándose a toda luz pálida,
voy cayendo,
me despido de este cuerpo,
adiós cabello,
adiós dentadura,
adiós pies y piernas,
adiós amigos,
voy cayendo,
soñando que regreso de la luna,
regresando a la vida...
No quiero dejarla...
La veo por última vez...
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