lunes, 28 de febrero de 2022

SE ACABA ESTE DÍA

 

Tan rápido menea el calor 
de una vela, desde que amanece
al atardecer, 
se acaba tan veloz este día,

Arrastro los pies fuera del cursor,
ayer desaparecí fumando,
incinerado en un sueño de sombras
que conversaban consigo mismas,
fueron cinco las palpitaciones,
y un segundo antes de soltar los párpados
a la vida, y estos dicen:
"Este día se acaba..."

Así son los colores en las fauces de la mente,
las voces continúan a pesar de la noche,
del amanecer y la hora de la comida,
es verdad, desapareciendo sin dejar rastro,
con toda una vida por delante,
con las horas contabilizadas en el monedero,
con el pensamiento roto, desesperado...

Todo cabe en una maleta,
sabiéndolo acomodar,
el mundo cabe en un suspiro,
sabiendo exhalar con fuerza,
¿Por qué unas cuadras y no el nombre 
de una calle?



Ilustración: Adolph Gottieb

domingo, 20 de febrero de 2022

SUBTERRÁNEO

 
Vulnerable mundo, tierra, concepción de luces y sabores,
cegadores, empalagosos, músculos superficiales en el rostro,
convirtiendo en sueños imposibles estas arrugas,
por efecto trascendental de la edad, los ritos,
las iniciaciones, noches en vela dominadas por el sabor
agrio de las risas, el ardor soberbio del derroche,
un tercer mundo, roca girando alrededor del sol,
sentimientos de culpa, malgastando el tiempo,
suplicando solución barata, salida fácil para la locura,
y es cierto, el espacio suele ser blanco y vacante,
salvo por los sonidos, las voces recitando,
bomberos, poetas, salvadores sosegando un fuego,
ah, de los días que ya no existen salvo por la memoria 
e incluso, esta traiciona, el olvido es un pan delicioso,
distorsión de las imágenes que se vierten como 
lágrimas rojas, cayendo en remolinos sobre manos
ajenas, sobre los campos fértiles, sobre el lomo
y los muslos de carne, sin filtro, sin adorno,
quemando la ropa de aquellas quejas que se ocultan tras
las paredes gruesas o quizá delgadas,
cuán grata puede ser la espera, iniciando nuestra lucha
diaria con cuchillos y espadas, cortando con su filo,
el velo delicado de la membrana, hoy las agujas hablan, 
habitan y sortean el destino de los débiles, de los vulnerables,
no es pesadilla, es una pelea real, por debajo del mismo
cielo que algunos ojos observan diferente,
un dolor en el pecho, fuerte, un dolor de cabeza
punzante, el año pasado, todo el tiempo invertido en nada,
consultas con uno mismo, robándonos el mejor momento
de nuestras vidas, tosiendo, moqueando, muriendo,
sin agua, sin aire, jadeando, sin aire, sin pensamientos
o palabras que se digan ufanas, sin aire, sin aire,
bajo terruños sin poros, sin otros colores que lo oscuro,
espinas que sujetan el cuerpo hacia su cama,
frágil como las hojas que se desprenden en otoño
envejecidas, su brillo ha terminado, iniciado,
reviviendo con tan poco sustento, modulando sus entrañas
primero, a dos piernas, a seis patas, una cuadrilla de alas,
y es cierto, las emociones pierden el juego,
lancemos el dado con ojos ciegos,
el brazo izquierdo extendido, frío, carente de más
emociones que develar el máximo misterio,
intercediendo a la muerte por vida, por suspiros que partieron
junto con el viento que se lamenta,
ay, de estos instantes de juventud perdidos,
ay, es demasiado tarde,
para disponer de un impulso de caridad,
es veneno y ha modificado los pétalos que brillan tras la ventana,
ascendiendo como fénix, rijosos, imposibles,
el peor de los años, lo difícil de ocultar la embriaguez,
subterráneo sin luz, ni esperanza, divagando en correrías 
a pies descalzos, sobreviviendo a la carne descompuesta,
mirando quieta la eternidad, rodando los mismos
cadáveres silenciosos bajo la lluvia sucia,
dispuesto hacia el interior de la textura con la que 
se teje la noche, fina, invisible, intocable, 
inextinguible, bajan lágrimas como estrellas en una explosión
como si fuesen las últimas palabras, 
famosas como el país de donde parten los héroes que 
no lo son, que nunca nacieron de una madre,
a quienes jamás les sonrió un padre,
antecediendo el triunfo de la caída, destilándose relámpagos
de la mayor tormenta, pálidos en favor del rostro acariciado
por una mano extraña, sí, ese mismo rostro oculto de la luna,
partida, menguante, silente, sopesando las cicatrices 
de una guerra de gritos, escupitajos, sombras, donde
vuelan los zapatos, aquí levanta el sol donde tú y yo morimos,
donde no tenemos nada que perder y un serafín de ominoso
brillo e incomprensible para nosotros,
sopla para alejar la nube gris de nuestra voluntad descarnada.

Comenzar envuelto por la refulgencia del amanecer,
creyendo que conoces la figura en el espejo como la palma de 
una mano contigua que se desposa en el horizonte,
adormeciendo las rocas sobre una almohada sin plumas,
dejando la historia atrás, donde el infierno recordó sus proezas,
cartas de amor o no, la verdad no es amable con los prisioneros
del amor secreto, del amor subterráneo, del amor verdadero,
nunca es real lo que promete satisfacción,
hundido en la suciedad que reposa no muy lejos,
cuatro pétalos y dichosa sea tu suerte frente al espejo negro,
yendo por un suspiro, por un latido,
bajando a las cavidades de lo desconocido en este planeta,
tan vulnerable, estático por periodos largos que significan
el dolor corporal expedito, 
es el absurdo de la palabra, de la visión fantasmagórica 
de los días que nunca acaban,
como pesadillas tórridas de disturbios en las calles,
la transmutación del caos, más mentira, más letargo,
más bebida amarga, sodomizar a los vulgares, 
luz que manifiesta la materia a una cansada vista,
nunca termina, nunca es suficiente, 
es perdurable, inquebrantable, este mundo trágico,
vulnerable y frágil, un cuerpo chamuscado,
un cuerpo diligente y esbelto,
un cielo real, tierra consumida, espíritu indomable,
es la edad inflexible, esta que vivimos sin vivir,
dormimos sin soñar y sin movernos,
la contemplamos desde muy cerca,
o muy lejos.



Ilustración: Gustave Doré

EMANCIPACIÓN

 

Aquí vienen, 
rodando por las calles,
cabezas humanas,
dejando su estela roja,
como las horas que laceran
el rostro del reloj.

Las sociedades sacrifican a sus inocentes,
mientras los perros ladran,
queman sus árboles, pudren sus mentes,
mientras los perros ladran,
retornar al barro, 
es su más grande victoria, 
mientras los perros ladran,
hoy nos quedamos ciegos,

sangrando como imbéciles y

mirando las hojas caer quemadas...
 
Aquí vienen,
pesadillas en puños,
soltando las correas de los colmillos,
puntas de acero perforando la carne,
sufriendo un dolor incontrolable: el pensamiento 
libre y autónomo, la fruta prohibida,
este es el secreto, el deseo,
aparición de un rostro que viste con miedo,
miedo que atrae la muerte, la destrucción,
empirismo que somete a los débiles,
vulnerables a no sobrevivir la noche.

mientras los perros ladran...

En esto cree la penúltima humanidad,
rostros que susurran mientras duermen,
son palabras hirviendo, la saliva de una bestia
con siete mentes, siete corazones,
siete nombres y maneras de matar,
en esto cree la última humanidad,
a escasos momentos de ser consumida
por su propia rabia,
hoy, el aire tiene la intención de cortar

párpados y gargantas...


***

Ganar es un acto de renacer,
indiferente, salvo por su nombre,
el nombre de las cosas,
armas y fuego, las manos que llevan 
a cabo el dolor, el genocidio,
la sociedad enmascara sus intenciones,
el deseo de la carne se cocina lento.

Ay, hermano
aquí vienen de nuevo,
los motivos de sostener un punto
en coma, en el centro jugoso de una flor,
sabes tú, sabes tú,
quién controla las fuerzas del orden,
quién será el ganador,
cuando acabe la carrera,
quién detendrá los relámpagos y maleficios,
apuntando directo en la cabeza,
disparando,
inmóvil, dura, enmohecida, muerta.

Ay, hermano
aquí está las agujas, 
no puedes verlas, 
siéntelas hirviendo en tu estómago,
serán espinas en tus parpados, 
frágil es el cuerpo y la sociedad sabe,
porque es el enemigo,
es el motivo de compartir la misma
taza en el sanitario,
es el motivo de salpicar sangre y lágrimas,
la ciudad, son las páginas de su enemistad,
y sus perros,

sus perros están ladrando...

Te lo confieso hermano,
porque tus perros están ladrando,
las puertas son para salir,
hoy cortaron un niño para
regalárnoslo, 
para ponernos en libertad,
las puertas son para salir,
por favor, por favor,
suplica a las majestades,
hoy pónganos en libertad.



Ilustración: "Los Saltimbanquis" por Gustave Doré

EL DINERO RUEDA BIEN

 

Quieres mil oportunidades,
vendiéndote una tras otra,
conozco esa mirada en tus ojos,
observas el metal, el papel moneda,
creyendo que todo cae en su lugar,
sólo hablas de ganar más.

El dinero puede comprar tu felicidad,
jamás tu vida,
un próspero destino, una canción alegre.

Y hablas sin parar de las posibilidades,
cuando lo único que te importa
es conspirar para ti mismo,
tu vida es la de un costoso esclavo,
besando el tacón de las botas,
el dinero rueda bien frente
a tus ojos.

El dinero sobrelleva la precariedad,
nunca detiene tu confinamiento,
un racimo colorido de lujuria y desenfreno.

Y todo lo que te importa,
es hablar de el, 
como si de Cristo de tratara, 
aquí la vida no es barata,
sólo quieres poseer y no gastar,
anhelando los sueños que le 
pertenecen a otros,
te matas alabando a quien no le importas,
frente a tu cara,
el dinero rueda bien

Piensas en el éxito un renacimiento,
para tus deméritos,
lo que jamás tuviste y una eternidad
envidiaste, incluso hoy,
quieres a todos desnudos,
quieres ser famoso
sin hacer nada y todo a la vez,
quieres atención, quieres una fortuna 
en oro, plata y con lo que esto no se conjuga,
y miras como el dinero rueda bien
en tus manos de paja.

El dinero nada cura,
salvo amistades heridas,
hoy te saludé, ayer me despedí, 
con el ánimo de un vagabundo, 
supe que eras el hijo pródigo.

El dinero no requiere honradez,
salvo el sonido de los pasos,
sobre el suelo de mármol,

escondidos en la alfombra persa,

el dinero no requiere salvación,
cuando rueda bien,
dentro de tu cuerpo sin aire.



Ilustración: "Avaricia" por Portalo.

NO IDENTIFICADO

 

Delicado fluir en el viento,
cual hoja que sueña con ser raíz,
un agujero que sonríe para su propio vacío,
sin pertenecer a ningún lugar.

Qué es la felicidad,
cuál es su significado,
más allá de contemplar una máquina fría,
dirigir el tránsito vehicular con tu mano,
hoy pudo amanecer nublado,
sobreviviendo con ambos párpados 
debajo de la cama.

Estamos en el limbo,
de mis pensamientos contra los tuyos,
una palabra sobreponiéndose a otra,
aquí y allá, cortando, pegando, cintas, 
aparatos, botones y foquitos,
un color, rojo, azul o quizá verde,
señalando la acción,
el motivo, el resultado,
consecuencia de decisiones,
buenas o malas,
esta es una carrera por la vida.

Marcando el número,
timbrando las facturas, 
estos animales no parecen ciegos,
cuentan con detalle el dinero,
centavos faltan,
ay, de cualquier apagón,
sólo quiero estar satisfecho,
ser una hoja recorriendo el mundo
en silencio, abrazada por el viento,
ay, de esta imaginación que colapsa,
ay, de esta prisión de carne y hueso,
de toda la fanfarria filosófica, 
el temor de vivir para siempre.

Permanece inmóvil, sin rumbo,
las palabras han terminado,
199 opciones por desembocar,
dientes con sangre,
lenguas cortadas,
el origen real del silencio,
nadie cree en la existencia,
pasada o futura,
nadie cree en sí mismo 
como un ente eterno,
esperando determinada idea,
el momento no identificado.



Ilustración: Stanley Donwood

martes, 15 de febrero de 2022

SIN AIRE

 

Contado el tiempo,
suspirando por mejores cuentas,
algunos dedos sobran,
éter donde el cielo termina,
muy por encima de los sueños.

Reconstruye tus memorias,
cuando la noche sea más espesa,
de una a tres fotografías,
algo te hará feliz,
buenas intenciones,
respira antes de dormir.

Aquí no hay motivos o razón,
postrado en un cuarto con 
la luz apagada, 
a minutos de perder la voz,
la mirada, 
marioneta de un destino
ciego y sordomudo,
entreteniendo con el
último chiste mortal.

Atrapado en la expectativa de un tubo,
donde el caos parece silencioso,
carne y huesos congelados,
con nula esperanza por sobrevivir.

El daño se siente bien,
una oportunidad para descansar,
tan amargo el sabor en los labios, 
se siente bien,
pertenecer y no,
se siente bien contar hasta cero,
de mil y en descenso,
se siente bien, 
este daño en el corazón,
con ambos pulmones 
aplastados.

Reconstruye tus mejores momentos,
diez o veinte fotografías,
ahora que la noche es más espesa,
no te despidas todavía,
llevamos horas esperando,
llevamos un fin de semana entero,
esperando que algo bueno suceda.



Fotografía: Lasse Hoile

sábado, 12 de febrero de 2022

LUMBALGIA

 

Moviéndose está el cuerpo,
arriba, derecha, abajo, izquierda,
es la cultura del lagarto, del poderoso,
ágil determinación por evitar envejecer,
cuál es tu nombre, tu tiempo, 
desazón de los huesos que rechinan,
esta advertencia jamás grita.

El quiebre fue completo, 
cuerpo, cristales, pilares,
los muros de arena se derrumban,
sucede porque nada puede ser controlado,
desatando el brío de una bestia,
su insufrible mordida.

Estírate cuerpo,
sal de tu caparazón, 
cuida la cascara, rompe tu corazón,
estírate hasta tocar el sol,
dormido y roto,
recuéstate en la oscuridad.

Y es cierto, para estos día cuando la bruma
asienta en la mirada, no existe salida,
escape para este dolor y su eco en el hueso,
arrojándose contra los nervios, apretando la carne,
si corres, no irás vas a ningún lado,
no te apartes de tu hogar,
porque todo cuerpo necesita un funeral.

Ay, visión incesante del paraíso,
sensación real de descanso,
se arrastra lento,
pesado como una bolsa de carne,
cae de una silla,
es un llamado,
por dentro, una lamentación,
es el mismo infierno cada hora.

Redundante hasta amanecer,
otra ronda más,
redundante hasta desaparecer,
una cuerda que se rompe,
redundante hasta morir,
cayendo para siempre,
el cuerpo se rompe,
una vez más.

Arrastra tu pierna
en otro plano existencial,
insoportable, petrificado,
arrastra tu cabeza
fuera del cuerpo.

estoy cansado.


Ilustración: "Anulante" por  Nicola Samori

ANIQUILACIÓN

 

Abundan las voces
bajo la palma de mi mano,
a un mundo, a un cuerpo de distancia,
intento callarlas,
como la luz del día se desmorona
al romperse el ocaso.

¿Qué dijiste?
El sonido roza el borde 
de tus labios,
traté durante días,
de comprender, de escuchar,
el rugido que desprenden
los cerdos antes de entrar al matadero.

Trate de vivir con alegría,
pero debí saber,
desistiendo cada mañana,
anticipar el veredicto,
de las decisiones que
aplastaron mi destino.

E imité,
con toda gana, toda fuerza,
la espontaneidad de una sonrisa,
casi ahogándome en su saliva,
cegarme con el brillo de un nuevo sol
en la blancura de sus dientes, 
quise, intenté, supe que fallaría,
imitando lo que soy,
un rumor que desaparece 
en lo hondo de la oscuridad.

Y las experiencias se convierten
en una pesadilla sin fin,
imaginando recordar el
significado de la felicidad,
lo mismo es caer de cabeza
que arrancarse la médula,
y todavía cuestiono
a las voces que no detienen su injuria,
ahí, afuera, ahí, 
si es lo mismo morir cualquier día.

Hoy corroboro,
lo poco que sé de la vida,
si las sensaciones y consecuencias,
sirven para sufrir,
si este divagar y quejarse
pertenecen al mismo sueño,
si yo mismo resulto tan vano,
un cristal destrozado sobre el sucio suelo.

Desearía no cambiar nada,
salvo todo rastro 
de mi humanidad.



Ilustración: "Dante y Virgilio en el infierno" por William Adolphe Bouguereau

martes, 8 de febrero de 2022

BLANCO

 

Un color desconocido para mis ojos negros,

el brillo de quienes mueren vírgenes, 

bruma eterna,

tal como las mañana que 

iluminan los huesos de los perdidos.


Este es el color que nunca calla,

soportando los embates de mi corazón,

emociones que se rebelan

contra su perpetrador,

ah, de este brillo incandescente,

el calor que mi cuerpo 

demandaba en una suplica.


Aquí terminan los sueños,

frente a la pintura de guerra,

rompiendo la pureza,

navajas perforando cada entrañas,

sobre una hoja en blanco,

derramando por su borde,

palabras que se queman.


El suspiro es transparente,

dentro del fulgor de una hoguera,

donde el corazón se hincha con sangre,

y la noche palidece tras

el silencio que prosigue 

de un disparo...


Cuál es el motivo,

la razón que no se revela,

quizá, a instantes de morir.


miércoles, 2 de febrero de 2022

ÚLTIMA SALIDA

 

Demasiado rápido,
un quejido ronco en el pecho,
girando a la derecha sin preguntar,
un pasillo largo antes de nacer,
siguiendo el último haz de luz
en tu mirada.

Bajo la lengua,
hay un sabor amargo,
mal aliento después de comer,
sangre fría que se derrama de la mesa,
instantes errados,
el sabor metálico perforando los dientes.

Quieres más opciones,
preguntando qué más hacer,
viras entonces intentando
la última salida,
descendiendo por los vestigios
del remordimiento,
en tus minutos finales de vida.

Ay, del temor presente en los sueños,
viva alucinación que devora suspiros,
un viento malo, un extraño parecer,
el miedo paraliza con su mordida,
sangrando los árboles, los prados,
no habrá quien te salve,
despiertas sintiendo el temblor,
en el centro de tu corazón.

Andando bajo un rayo de luna,
por un prado que no es real,
qué será de tu rostro florido,
pachón y rojo,
sin esperanza por crecer,
qué será de todas tus mañanas,
donde los que ya partieron
susurran un temblor tras la pared...

¿Alguna vez abrirás tu pecho
con un filo caliente?

Destruye el caos,
por medio de tus secretos,
si quieres una oportunidad
una última salida,
obtén el ahogo a la deriva
de un río de filosas piedras,
mirando con escasa luz,
la sangre que nunca esperaste.

Ay, esta noche hay
un ojo colocado en el cielo,
qué será de tu voz desesperada,
ay, de tu rostro asustando.



Ilustración: Moonlight Landscape por James Arthur O´Connor