sábado, 12 de febrero de 2022

ANIQUILACIÓN

 

Abundan las voces
bajo la palma de mi mano,
a un mundo, a un cuerpo de distancia,
intento callarlas,
como la luz del día se desmorona
al romperse el ocaso.

¿Qué dijiste?
El sonido roza el borde 
de tus labios,
traté durante días,
de comprender, de escuchar,
el rugido que desprenden
los cerdos antes de entrar al matadero.

Trate de vivir con alegría,
pero debí saber,
desistiendo cada mañana,
anticipar el veredicto,
de las decisiones que
aplastaron mi destino.

E imité,
con toda gana, toda fuerza,
la espontaneidad de una sonrisa,
casi ahogándome en su saliva,
cegarme con el brillo de un nuevo sol
en la blancura de sus dientes, 
quise, intenté, supe que fallaría,
imitando lo que soy,
un rumor que desaparece 
en lo hondo de la oscuridad.

Y las experiencias se convierten
en una pesadilla sin fin,
imaginando recordar el
significado de la felicidad,
lo mismo es caer de cabeza
que arrancarse la médula,
y todavía cuestiono
a las voces que no detienen su injuria,
ahí, afuera, ahí, 
si es lo mismo morir cualquier día.

Hoy corroboro,
lo poco que sé de la vida,
si las sensaciones y consecuencias,
sirven para sufrir,
si este divagar y quejarse
pertenecen al mismo sueño,
si yo mismo resulto tan vano,
un cristal destrozado sobre el sucio suelo.

Desearía no cambiar nada,
salvo todo rastro 
de mi humanidad.



Ilustración: "Dante y Virgilio en el infierno" por William Adolphe Bouguereau

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