Demasiado rápido,
un quejido ronco en el pecho,
girando a la derecha sin preguntar,
un pasillo largo antes de nacer,
siguiendo el último haz de luz
en tu mirada.
Bajo la lengua,
hay un sabor amargo,
mal aliento después de comer,
sangre fría que se derrama de la mesa,
instantes errados,
el sabor metálico perforando los dientes.
Quieres más opciones,
preguntando qué más hacer,
viras entonces intentando
la última salida,
descendiendo por los vestigios
del remordimiento,
en tus minutos finales de vida.
Ay, del temor presente en los sueños,
viva alucinación que devora suspiros,
un viento malo, un extraño parecer,
el miedo paraliza con su mordida,
sangrando los árboles, los prados,
no habrá quien te salve,
despiertas sintiendo el temblor,
en el centro de tu corazón.
Andando bajo un rayo de luna,
por un prado que no es real,
qué será de tu rostro florido,
pachón y rojo,
sin esperanza por crecer,
qué será de todas tus mañanas,
donde los que ya partieron
susurran un temblor tras la pared...
¿Alguna vez abrirás tu pecho
con un filo caliente?
Destruye el caos,
por medio de tus secretos,
si quieres una oportunidad
una última salida,
obtén el ahogo a la deriva
de un río de filosas piedras,
mirando con escasa luz,
la sangre que nunca esperaste.
Ay, esta noche hay
un ojo colocado en el cielo,
qué será de tu voz desesperada,
ay, de tu rostro asustando.
Ilustración: Moonlight Landscape por James Arthur O´Connor
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