Quieres mil oportunidades,
vendiéndote una tras otra,
conozco esa mirada en tus ojos,
observas el metal, el papel moneda,
creyendo que todo cae en su lugar,
sólo hablas de ganar más.
El dinero puede comprar tu felicidad,
jamás tu vida,
un próspero destino, una canción alegre.
Y hablas sin parar de las posibilidades,
cuando lo único que te importa
es conspirar para ti mismo,
tu vida es la de un costoso esclavo,
besando el tacón de las botas,
el dinero rueda bien frente
a tus ojos.
El dinero sobrelleva la precariedad,
nunca detiene tu confinamiento,
un racimo colorido de lujuria y desenfreno.
Y todo lo que te importa,
es hablar de el,
como si de Cristo de tratara,
aquí la vida no es barata,
sólo quieres poseer y no gastar,
anhelando los sueños que le
pertenecen a otros,
te matas alabando a quien no le importas,
frente a tu cara,
el dinero rueda bien
Piensas en el éxito un renacimiento,
para tus deméritos,
lo que jamás tuviste y una eternidad
envidiaste, incluso hoy,
quieres a todos desnudos,
quieres ser famoso
sin hacer nada y todo a la vez,
quieres atención, quieres una fortuna
en oro, plata y con lo que esto no se conjuga,
y miras como el dinero rueda bien
en tus manos de paja.
El dinero nada cura,
salvo amistades heridas,
hoy te saludé, ayer me despedí,
con el ánimo de un vagabundo,
supe que eras el hijo pródigo.
El dinero no requiere honradez,
salvo el sonido de los pasos,
sobre el suelo de mármol,
escondidos en la alfombra persa,
el dinero no requiere salvación,
cuando rueda bien,
dentro de tu cuerpo sin aire.
Ilustración: "Avaricia" por Portalo.
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