Una palabra, un color: gris,
oculto, ciego, silencioso,
¿Por qué no lo dices?
Esperando no lastimar a nadie,
mientras la tortura es una cuerda
en tu cuello.
Se escapa una respuesta,
proveniente de la vergüenza,
pero sólo el silencio,
es algo que no puede cambiarse,
remotamente descompuesto,
lacerando tu cuello como una navaja...
La carne es un regalo,
uno por sacrificar,
un goteo de sangre que se esparce
por todo el suelo,
un ruido que nadie alcanza a escuchar,
oculto en lo negro de tu cerebro,
estirándote para tocar el cielo,
ahí donde termina el silencio.
Y ahora, la máxima verdad o mentira,
entrepisos de un castillo roto,
volcado por un ola de sal,
arena que te ahoga los pies,
sin que puedas ir a ningún lado,
salvo por cerrar los ojos,
abandonando los días
de este cuerpo congelado...
Ilustración: "Formentera" por Giovanni Frangi
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