Aquí está el mundo,
sin luz y solitario, esperando por ti,
quien habita la penumbra,
se arrastra el tiempo por tu piel,
es un largo camino por delante,
hablándole de frente al asesino.
¿Puedes responder?
Con las heridas en tu rostro,
un ojo morado que todo lo ve,
dientes rotos escupiendo sangre,
pómulos hinchados como un globo
que estalla, el desorden cósmico
bajo tus parpados tímidos,
hay un filo en tu garganta,
¿Qué más puedes perder?
Ahora, jadea como un perro
con hambre y sed,
espero algún día encuentres el sol.
Este es el mundo,
un nido de avispas con negros ojos,
aduciendo todas tus mañanas,
aquí naciste para perder,
¿Puedes oler el café?
El tabaco, la podredumbre,
vete caminando a pies descalzos,
masticando rocas filosas,
por siempre sangrando.
Desobedeciste las reglas,
esculpiendo un destino que sólo
vive en su propio universo,
nacer muerto e hinchado,
dijiste que todo fue natural,
resolviendo los problemas de una guerra
que terminará mañana y mañana.
Ahora, jadea como un perro
que sabe morirá pronto,
espero alguna vez te perdone la noche.
Y ahora lo sé,
puedes saber todo lo que vendrá,
antes que suceda, antes que amanezca,
en este último y largo camino
sin ecos o respuestas,
tan cerca pero tan lejos,
quemando tus pestañas,
congelando tu garganta,
despertando de un sueño sin memoria,
este mundo es un paraíso,
tan siniestro, tan exuberante,
melancólico y fascinante.
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