martes, 30 de julio de 2024

TRAS EL VELO

 

En honor al espacio,
método de consciencia,
suprimir los dotes, la sensación,
un breve momento para reír,
la emancipación del imperio,
ojos y dos resultan más.

Tras el velo,
el universo en un latido,
cuál sentido tiene vagar,
consintiendo rebeliones falsas,
perdiendo conforme se quema el día,
a verdad disuelta en su propia estela,
el mismo camino de curvas hondas.

El tiempo es apenas una pizca,
de aquello que tanto debes temer,
un cruce equivocado,
una tarde eterna de lluvia,
y tras el silencio,
es peligroso dormir sin almohadas.

No hay máscaras, no hay miradas
escondiéndose tras el velo,
es un rostro nada más,
concediendo un bastión de malas ideas,
terribles sentimientos,
hermosas melodías condensando una voz.

Se abre la noche,
si apenas una luz atraviesa la tempestad,
un ardor que no apaga,
asalta el pecho,
domina los puños,
si es acaso un sueño de vileza, 
un espectro sin nombre concediendo clemencia,
nadie escuchará las risas,
nadie que al dolor diario sobreviva.



Ilustración: Nicola Samori

lunes, 29 de julio de 2024

SOBRE LAS HOJAS DE UN CUADERNO

 

Todos iniciamos así,
como líneas que conforman letras,
y estas, vertidas de una idea,
son nuestras palabras,

Una media verdad,
apuntada a favor del clima,
entre las tazas, los vasos, el agua y su esencia,
la tormenta abraza los continentes,
vamos comiendo salado y dulce,
la ocasión perfecta para controlar los sueños.

Sobre las hojas de un cuaderno,
la carne es anécdota sin nombre,
lavándose cada lágrima,
frías, saladas,
como tinta en la punta de la lanza,
deslizándose y marcando el destino.

Y cruzan los recuerdos como aves negras,
por un cielo blanco como un destello,
tan cegador, tan pesado, sin aire, sin sonido,
sin saber a dónde pertenezco,
dónde debería estar,
en una ciudad de calles pardas a medianoche,
o en medio del mar atrapado por un torrencial oleaje.

Vertí mi vida en un nombre,
el mismo que viste las piernas y manos,
de este cuerpo con escasa virtud,
aunque completo con esperanza,
mis hojas nunca renunciaron,
la carne tampoco, el ímpetu o el miedo,
mis ojos por fin se cerraron,
cuando la decepción no fue tal,
di vuelta y continué,
más allá de lo humano,
de lo posible.


Fotografía correspondiente a un cuaderno de notas del maestro Nick Cave

domingo, 28 de julio de 2024

EN JAPONÉS

 

Es recurrente,
el sueño de largos pasillos 
con pisos lustres,
altos edificios que parpadean 
sus luces cegadoras,
es recurrente no entienda,
las palabras que salen por mi boca.

Toda fricción prevista,
es un golpe de angustia en la cabeza,
supuse libertad a un cuando no existía,
tratando de evitar cualquier daño,
cualquier estimulo que me gustara,
en esta tierra el sol nace para no morir.

Es capucha, es otra cara,
la sonrisa tras la vitrina,
es quizá un juego, 
defendiendo con lo poco que alcanzo,
cartas, peones, los dados
partidos por la mitad,
en el centro de una casa de papel
que siempre se quema.

El sueño continua,
por las praderas,
por las montañas,
quedando fijadas en la pupila,
la que mira desde lejos este mundo,
cortado por el filo del sable,
es una deuda por cubrir,
cayendo despacio y elevándose sin medida,
con el sol debajo y la luna creciendo
encima de la gran ola.

Al despertar, 
siempre y jamás,
supuse entendería poco,
a pesar del triunfo, de la excitación,
porque las noches son el gozo,
bajo las mismas estrellas, las bocas
y descomunales ráfagas de viento, 
el rayo y su estela.



Ilustración por Katsushika Hokusai

viernes, 26 de julio de 2024

LÁGRIMAS DE UNA MÁSCARA

 

Pon tus ojos en el muro,
el color resbalará por tus mejillas,
caliente, rojo y nauseabundo,
el sabor es metálico,
tras de ti, cada temor y esperanza,
es una lucha a muerte
para materializarse verdad.

¿Cuál es el beneficio de perseguirse?
Entre tanto castigo libre por el mundo,
encumbrándose en cada cuerpo ajeno,
de colmillos rojos y manos que sudan,
marcando el camino a seguir o desviarse,
yendo descalzo, 
cada hueso que se quiebra es una tarea injusta,
de ir y volver con el corazón hueco.

¿Quién o qué te harán regresar?
Con las manos colmadas de culpa,
manteniendo la cordura, 
bajo la suave brizna de verano,
como si fueras testigo de un dejo por suceder,
un accidente o muestra de poder divino,
tu ocupación apremia,
olvidando lo que alguna vez soñaste.

Aquí, el dolor es ventaja, 
con calor o frío para escoger,
una promesa que resbala por las mejillas,
el ciclo refutando morir,
un corte limpio, veloz,
desde la garganta que recita su plegaria,
es la poesía aquella hacia el infinito.

¿Por qué es tan maravillosa la brisa del sufrimiento?
Venida de los labios con rubor a mentira,
jurando frente a la llama que no se extingue,
vengarse queda encima de la mesa,
oficio superior o artificio vacuo,
la cruel marca de vivir en este mundo.

No existe la santidad,
cuando la paciencia se derrite en el género humano,
hoy, regalar lágrimas es inútil,
tarea que confiere esfuerzos,
trastornos y soñar con falsedad,
dejando a aquellos que deambulan con la boca
tan llena de moscas, 
esperanzados por servirse una pizca de sal,
más no de aliento.

Tanto por decir,
ahogado en el silencio,
las sonrisas, el arrepentimiento,
el odio y la piel arrugada,
la sangre siempre gotea.
Gotea.



jueves, 18 de julio de 2024

CADA VEZ MENOS SOL...

 

Cuán voraz es la vida,
dejándote indefenso frente al mundo,
bajo la mirada de un ojo sin clemencia,
asediado por las moscas, 
por rostros con afiladas fauces,
con las manos tiesas,
y un frenesí suplicante 
de ya no despertar.

Cuán despreocupado es el destino,
rebajándote a un recluso con lepra,
entumecido como piedra,
pestilente y despojado de hambre,
de sueños, de cualquier sonrisa,
deseando un trago de agua bendita,
del veneno que detenga la carnicería.

Y en esta inmensa oscuridad,
oscilando como un alma perdida,
bajo las piedras, 
gritando sin mover los labios,
en este cuarto de horas sin nombre,
cada vez menos sol fluye en tus venas.

El daño se queda para siempre,
un ímpetu salvaje,
el temblor que te impide morir,
hoy, toda dignidad estorba,
mientras los fantasmas
se deslizan por la pared fría,
aprietan tu cuello, 
exhalan y muerden,
mientras tu sangre cae al suelo,
cae desde el cielo,
desde los dientes, 
desde su lengua.

Y esta rueda que gira,
repite cada día su marcha,
manteniéndote estéril y desdeñoso,
loco y con espuma en el hocico,
persiguiendo una meta sin premio,
ahora que las semanas son meses
y años muertos bajo la tierra,
hay cada vez menos sol en la ventana,
y se añora tantita alegría,
una luz que permanezca,
por alguien que sin pensarlo sonría.


UN EXCELENTE VERANO

 

Hicimos de la vida,
con la música y las risas,
maravillosa sinfonía,
hicimos realidad un deseo,
de bañarnos con la resolana del sol,
ascendiendo en nuestro propio
océano despejado.

Bello cada día,
ahora que los meses se detienen,
lanzamos las botas para descansar,
lejos en la pradera de este verano caluroso,
un sueño que no termina,
con tanto por hacer.

Tomados de la mano,
continuamos viajando,
corrimos a través del bosque mojado,
los árboles no dejaban de llorar,
su olor a tierra se volvía agua y nadamos por horas,
llegando donde nace tanta arena de plata,
donde repetimos una y otra vez este día.

No pudimos parar,
montamos el viento y caímos
donde la noche abraza el mundo,
pero nuestros párpados nunca cerraron,
y volamos otra vez,
al palacio donde brotan las flores y el vino,
y las palomas visten largos vestidos,
no de blanco, sino del color majo de tus ojos.

Paraíso, te visitamos un momento,
largo y silencioso,
nos tomamos de la mano y fuimos 
donde nadie más pudo antes,
el centro del universo,
iridiscente al caminar sobre su puente,
descansando de lo terrenal,
mojando nuestros pies en su dorado río.

Somos para lo que nacimos,
puedes creer su maravilla,
lo que siempre quisiste en tu imaginación,
los pinos altos, las playas interminables,
el agua brotante, cálida, 
los colores transparentes en tu risa,
hicimos de estos meses,
un verano espectacular,
tocando lo profundo del cielo,
acomodándonos para leer el destino, 
aun cuando en mis recuerdos,
sólo fue una tarde cuando llovía. 


SUSPENDIDOS EN LA OSCURIDAD

 

A mi parecer,
no quedan palabras,
sólo burlas y majaderías,
de los que viven en pos de corromper,
revolcados hacia dentro por sus olas, 
en sus palacios invisibles,
como si cada una de esas palabras,
fueran ladrillo y concreto.

A mi parecer,
sus fauces permanecen abiertas,
son animales perdidos en la noche,
esperando amanezca cerrado,
nuestro cielo tan azul con nubes,
es su risa,
algo muy contagioso,
el veneno imperceptible,
nos espera agonía, 
y una lucha por sobrevivir.

***

Somos pasajeros,
en este viaje de escalas grises,
embriagándonos con la sola existencia,
tan aburrida como entusiasta,
obligándonos a residir en castillos sin techo,
heridas mal curadas,
andando sin rumbo,
como seres sin hombre,
entre aplausos y burlas crueles.

Sembrando en el centro de nuestras ciudades,
ramos felices que jamás sonríen,
y osamos arrancar sus pétalos, uno a uno,
celebrando lo que encontrará final,
y con el aire estrellado,
se van por la ventana como un sueño
que nadie concibió,
rivalizando con la idea de un universo,
el útero y el jardín,
los pétalos y salud por ello.

A mi parecer,
no hay forma de medir un insulto,
su antes y después,
de lo que ven un par de ojos negros,
turbando su visión, las paredes que rompen,
y siendo víctimas del espejo,
siembran espinas en la sombra,
dispuestas a matarnos lento.

Las viejas burlas que rondan el aire,
siempre invisibles,
esperanza de los que viven 
para malograr este mundo,
tan maravillo,
hastiado de tanto horror,
equiparando la paciencia del ser humano,
fértil, mezquino y curioso.


miércoles, 10 de julio de 2024

UNIÓN

 

Un día después del otro,
despertando sobre una nube,
sobre los párpados, 
apenas abiertos, apenas con un poco de color, 
nubes parcas, son las siete como los dedos 
en la mano, y cuento los pasos hasta la tierra fértil,
un día mejor que otro,
una pluma que sirve mejor bajo la lluvia.

La tumba está abierta,
es el precioso recuerdo que nunca se empaña,
el café llena el termo y éste la taza,
mi maravilloso castigo,
mi gozo perdido, contando en reversa,
en medio de este panteón, 
en una ciudad que nunca calla,
el calor se bebe, ese que nadie habita,
cada palabra resucita,
la noche cuando nadie escucha,
tu voz, tu vida, tus días.

Bendito sabor,
transfiriendo el momento,
del pasado al futuro, al presente material,
lápidas sin brillo,
poesía ilustre ecumbrada, 
aquí, donde duelen las páginas,
de lo que mi pecho no permite escapar,
un golpe de alegría, humeante, 
ardiendo, y a lo poco, desaparece,
fulgor que destruye y recrea,
todo es verdad
o nada merece la pena.

Qué sentido tiene alcanzar la gracia,
complaciente y dual,
la sonrisa que desaparece,
va y viene la lluvia,
si esperar consiste en resistir,
cualquier esperanza es sombra,
un veneno dulce,
si la bondad se torna en algo malo,
el día se confunde con noche,
y el sol nunca más vuelve a salir.
(regresa por aquí.)

Ilustración: La Tumba (unión del cuerpo y alma) por William Blake

miércoles, 3 de julio de 2024

CAMPO SANTO

 

Es este el día,
cuando todo lo hecho,
vuelve a su inicio,
suceda en un chispazo del sol,
o se caiga por la borda,
como un sueño gris del
que no se puede despertar.

Y lo único que deseas,
cuando la vida pasa tan rápido,
es desaparecer en un parpadeo,
cuando todo lo que conoces 
se oculta temblando en la oscuridad,
detrás de las nubes,
donde nadie pueda encontrarte.

En un rincón de tu cuarto vacío,
lentamente te ahogas,
llenando una copa con cada palabra de tu boca,
con lo reseco de tus labios,
donde las preguntas se arremolinan,
anunciando la cortina se ha cerrado.

Ayer aprendiste del ocaso,
a no mirar directo su fulgor,
qué otra cosa queda por hacer,
si tu voz se apaga,
el tesoro vendrá de tu voluntad,
en una noche densa,
el campo de los muertos,
tras tus pasos sobre la tierra.

Lucha, lucha por mantener con vida esta verdad,
la aurora resucita en tus manos,
antes de volver la mirada,
el pecado cobrará su deuda,
deteniendo tu latido,
el miedo más grande,
cayendo en tu cabeza.



Ilustración: Harold H. Piffard