En honor al espacio,
método de consciencia,
suprimir los dotes, la sensación,
un breve momento para reír,
la emancipación del imperio,
ojos y dos resultan más.
Tras el velo,
el universo en un latido,
cuál sentido tiene vagar,
consintiendo rebeliones falsas,
perdiendo conforme se quema el día,
a verdad disuelta en su propia estela,
el mismo camino de curvas hondas.
El tiempo es apenas una pizca,
de aquello que tanto debes temer,
un cruce equivocado,
una tarde eterna de lluvia,
y tras el silencio,
es peligroso dormir sin almohadas.
No hay máscaras, no hay miradas
escondiéndose tras el velo,
es un rostro nada más,
concediendo un bastión de malas ideas,
terribles sentimientos,
hermosas melodías condensando una voz.
Se abre la noche,
si apenas una luz atraviesa la tempestad,
un ardor que no apaga,
asalta el pecho,
domina los puños,
si es acaso un sueño de vileza,
un espectro sin nombre concediendo clemencia,
nadie escuchará las risas,
nadie que al dolor diario sobreviva.
Ilustración: Nicola Samori
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