domingo, 31 de agosto de 2025

ESTRELLA SOLITARIA

 

De esta vida a la siguiente,
cuál es verdad y cuál mentira,
si acaso resucitar es una promesa,
de nada sirve a la carne,
cuya esencia es toda muerte,
huesos antes que ceniza.

Algo nos trajo aquí,
una voz o corazonada,
el recuerdo absurdo de un hogar
derribado a medianoche,
dejando atrás, 
en las huellas del silencio,
ceniza antes que hueso.

Bajo el ocaso mayor,
comienza otra vez el tiempo,
retira de tus manos,
púas y balas,
de tu nombre,
mis ojos,
lágrimas que no escucharás.

Cuán solitario es el camino,
polvoso en medio de la boca,
con largas noches a cuestas,
ajeno a cualquier victoria,
qué será entonces,
sino la muerte sin nombre,
en medio de la calle.

Cumplido el destino,
qué maldición queda por romper,
maligna desidia o un caminar solitario,
excluyendo cada brillo que parpadea,
tan lejano e inmutable, 
qué fue de la voz que grita 
salvaje en el corazón.



Ilustración: "Estrella del cielo" por Edward Robert Hughes 

viernes, 29 de agosto de 2025

REY DE LA LUNA

 

Si pudiera conceder tus deseos,
suspirar en tu boca,
la ilusión de un castillo en el cielo,
frío, distante, abierto.

Dime cuánto vale un beso,
uno que brille la eternidad,
el sabor de una sombra,
lo sublime de esta noche,
cuando mi piel sea la tuya. 

Despierta a tu nueva vida,
desde hoy, gobiernas en mi nombre,
tu propio paraíso de mil sueños,
brinca de una vez por todas,
y corona tu voluntad con la mía,

Ven y cruza la tormenta,
sube las escaleras de tu palacio,
encuéntrame esperando,
totalmente a ciegas,
sabrás tú, mi dama,
el universo no es rival digno.

Acércate y escucha tras las paredes,
despierta, esta vida sólo puede ser tuya,
cuál de tus pensamientos revelaré,
cuál de tus besos guardaré,
ven y quédate,
ven y nada digas ya.

Concédeme un favor,
será mi única plegaria,
si escuchas con atención,
encontrarás quién soy,
lo que tengo para ofrecer,
un puño de recuerdos perdidos,
alas soñadas antes de cruzar
el umbral de toda eternidad,
hacia un circo de arrojo y ventura.

Dime, quiero escuchar de tus labios,
hola, Rey de la luna,
en mis ojos no veas lágrimas,
ilumínalos con el brillo de tu amanecer, 
y aunque nada dure para siempre,
por hoy, a mis ojos,
sólo tú eres absoluta.



Ilustración: "Pasaje a la eternidad" por Gabriel Jurkić

miércoles, 27 de agosto de 2025

CIUDAD DE CAOS

 

Ninguna promesa basta,
cuando las formas son malvadas,
en ojos negros que sólo ven la sangre,
y calaveras riendo a carcajadas.

Perdimos las corbatas,
los modales tan insulsos,
aquí viene otro cuerpo,
soltando disparos al cielo,
uno a uno vamos muriendo.

Ciudad de caos,
aliento de fuego,
espaldas quemadas,
viene el colapso del sistema,
caminamos en reversa sin pensar,
aquí es donde todo acaba.

Vamos descartando en quien creer,
citando palabras como moscas,
sirenas a perpetuidad y sin conocer,
suelten los caballos, los escorpiones,
pon un arma en mi cara,
pólvora en las manos,
y toda la intención de suspirar.

Aquí la noche nunca se liquida,
tras las rejas de quien anda en círculos,
pasillos donde la oscuridad respira,
mata entonces, mata o sé ultimado,
una máscara asfixia tu nombre,
lava tus lágrimas en la lluvia.

La voz es siempre la misma,
una pesadilla de siempre,
madrugadas llamándote,
qué sucede tras las ráfagas,
un cuerpo cae y a todos aplasta,
colosal, deforme, huye de las explosiones
en cuanto las nubes caen,
desde un cielo que chorrea rojo.


lunes, 25 de agosto de 2025

UN RESPLANDOR EN EL ESPEJO

 

1

El recuerdo tuyo no brinda consuelo,
a este vivir como en un sueño,
tan libre y hermosa, plena, radiante vestida en gloria,
cuando habitabas la tierra a mi lado,
gobernamos en un pestañeo,
desde la torre más alta entre aquellas de piedra,
fue nuestro regazo de los dioses,
en su nombre y en el nuestro,
juntamos labios en un calor único,
el olor, el olor de tu piel con la mía,
nuestras caderas imprimiéndose  
cada noche sobre un lienzo infinito,
hoy la luz del día me resulta despiadada,
ilusión de mil siluetas tuyas en el espejo,
un amor perdido, un amor único,
vuelve, amor, despierta de tu sueño,
asciende del hielo, de las llamas, de mis ansías,
tu esteta colmaré con mil pétalos de rosas,
por ti, devoraré todas sus espinas,
regalaré a tus pies una roca de la luna, 
semejante a tu corazón para iluminar 
el centro de la noche,
lo haré, haré todo por ti,
¿Qué más puedo hacer?
Sino emular el goce de nuestros ayeres,
cuando alzaba el sol su corona en nuestras cabezas,
y gobernábamos desde la torre más alta,
en el cenit, en nuestro regazo de los dioses.


2

Oh, edad que muerdes el velo del tiempo,
consumes a todos y cada uno alrededor,
ten en cuenta cuán limitada es la vida,
cuán frágil y perdida,
ven a mi, consuelo entre los cuerpos frondosos,
despierta a mitad de las noches sin luna,
aquí mis alucinaciones con los párpados cerrados,
engañando a mi corazón con fiestas de fuego y sangre,
de mis manos caen las llaves, la locura,
en mi desnudes un resplandor dicta destino,
enfrentado a un deseo imposible,
a librar peste y muerte por doquier,
por recuperar la inocencia de aquellos días,
cuando de mis labios, 
sólo poesía amorosa brotaba sin censura,
y todavía ansío su calor,
todavía la recuerdo tras cada suspiro,
oh, dime dónde quiera que te encuentres, amada,
si también me recuerdas con cariño,
si también te urge reencontrarte conmigo,
tras los muros que dividen el valle oscuro
con este mundo de luz tan opaca,
dime si podré escapar del perverso resplandor,
donde mi realidad es hedonismo en la boca,
cuando día tras otro ignoro control,
y de noche vago por laderas en la bruma,
sobre páramos abrazados por la lluvia,
la interminable oscuridad de un cadáver seco,
un amante sin alma pero arrogante que le teme
a su espejo sin cristal, y ahora,
cada mancha golpea el suelo,
el hambre jactanciosa como maldición,
de mi cuerpo desnudo ante millares de rosas,
oh, puedes ver acaso, no soy ajeno al amor,
amor real negándome pobre felicidad.


3

De poco sirven las imágenes bellas del mundo,
si el corazón respira asco y miedo,
la penuria se resiste a fenecer,
tanto como la carne pútrida cuelga del rostro,
la misma maldición que late en la fosa de mis ojos,
reflejando estos labios secos de amor,
cuál es la excusa, cuál la realidad,
en reclusión voluntaria que sólo lágrimas
me obsequia tras cuerpos desmembrados,
he brindado a salud de majestades profanas
a costa de sangre y carne joven,
su alegría es delicia, su muerte necesario sustento,
pero quien si no, una sombra agota por excluirse decenios de luz,
y desde las horas en silencio de noche se arrastran sus motivos,
las carcajadas, huesos quebrándose como nubes negras,
quiénes son, quiénes si los hube matado a todos,
viviendo cual parásitos en mi penumbra,
siervos de la campiña de plata,
vástagos de los mares dorados,
pero, ¿Por qué ahora?
¿Por qué siempre?
Es insuficiente medir con despojos,
cuando mi odio por este hermoso mundo
es un tajante resplandor en el espejo,
y del peor de mis espantos,
todos y cada uno,
quienes han muerto,
decapitadas cruces, almas sin descanso,
levanta la luna en su mefistofélico signo,
todos y cada uno están aquí,
un sólo rostro hundido, la carne que devoré,
pero qué sucede en el iris dominado por la sed,
donde todos y cada uno son tú,
en todas partes donde llore,
y no es engaño,
todos y cada uno son tú.


4

Confieso la veracidad de mi don,
presa de ansiedades malignas,
mantengo despierto en los bordes de este 
mundo en picada, campos grises de peste,
cada noche resulta una promesa prohibida, 
esperando tu retorno entre guirnaldas rotas,
bajo la lluvia y sol inclementes,
un sueño dentro de otro,
los versos pedidos frente a tu lápida,
y es la pesadilla supurando almas de mi boca,
lo último y mortal, frascos de tiempo llameante,
colores que sangran desde el cielo,
quiero ver este mundo hundirse,
tanto arde la espina llegando al fondo
de mi corazón machacado,
y es verdad, verdad ante todo lo que juré proteger,
excepto tu vida, amada, de mi anhelo arrebatada,
y me pregunto todavía,
si habré de encontrarte cuanto más brille el fuego,
seré yo, entonces, plaga estremecedora,
cayendo tormentosa para asesinar la inocencia,
revelándome como la tortura,
la mía, quien soy, quien nunca morirá,
fundido en el exceso de los cuerpos que maté,
seas tú, la promesa máxima que aguarda en el paraíso,
y se me niega por cruel designio,
uniéndonos en la carne y hueso,
ceniza espesa sobre los labios, 
juro ante la negra luna que emerge en la iridiscencia 
antes del amanecer, devórame en los ojos,
un golpe que arranque mi cabeza,
la estaca directa que me acerque al calor de tus latidos,
avanzando hasta desaparecer,
y con el mismo resplandor mortecino,
sofocando mis plegarias.


5

¡Ahora! Emerge cual te ven mis pupilas,
en el corazón e inocencia de esta mujer,
santifico con leche el pasado y futuro,
nace de mis costillas, desnuda mientras te respiro,
es el vacío insoportable,
un fruto de la imaginación de flores sin brillo,
ahora, amanecen rojas las nubes como brasas y carcajadas,
seamos uno nuevamente, amada, amante,
rompiendo el papel impuesto a nosotros por el destino,
uno que jamás quisimos, reina de las almas perdidas,
harás un fuego y sea su labor arrebatadora,
nuestro reino en las alturas de la torre más alta,
refugio de ayer, la montaña de calaveras gritando,
el trono dorado revela nuestros mañanas,
dame paz, porque de ahora en adelante,
nos perseguirán diligentes enemigos,
pero de sus intenciones no temas,
porque el ocaso ya no es la muerte,
tan sólo un resplandor en el espejo de nuestra suerte,
cuánto habremos de resistir,
antes que nuestras torres caigan,
bebe entonces, amada,
de la leche que te ofrezco antes exhalar,
y se mía la eternidad y cuánto más duren las noches,
revela y aleja de las estrellas tu nombre,
dámelo a mi, antes, antes, antes
de disiparme tras el velo de la aurora,
entierra mi recuerdo en el aire que respires,
en los sueños de amor donde tú y yo gobernamos,
deja que este sol embarnezca tu vida,
hinchando tu corazón con bondad,
mira, si el ocaso acecha,
seas tú, resucitada, quien aleje para siempre la lluvia.



Ilustración por Yoshitaka Amano

MÁS ALLÁ DE ESTE MUNDO EN BLANCO

 

Imitando la imagen en el agua sucia,
vástago de amarguras, 
su negativa un contagio voluble, 
cuando sus palabras,
desprenden veneno fresco y rijoso.

Dime si los colores son verdaderos,
mis ojos gritan lágrimas rojas,
si el cuerpo miente entonces,
cuál es su deseo, cuál su belleza,
si habremos de morir,
cuál vida que nos toca.

Mil días con lluvia,
reina de la profundidad,
arde este mundo con tu granada,
el discurso maldito de los enamorados,
un sueño tras otro para nunca despertar.

Cuántos terrores, cuántas las horas,
perdimos el alma buscando perfección,
ahora somos tú y yo,
más allá de este mundo en blanco,
salvándolo de sus protectores,
mentirosos, ufanos,
mecánicos y suicidas.

Dime si todo lo que hago importa,
mínimo o demasiado,
el hartazgo, el abandono,
qué sabes tú,
de cuánto sufrimos en este infierno
de manos vacías y mentes borradas,
ahora somos tú y yo,
bajo mil días con lluvia.


Ilustración: "Muerte de un patinador sobre hielo" por Fritz Rohm

viernes, 15 de agosto de 2025

UN BUEN CONVERSADOR

 

Sentémonos al filo del mundo,
suelta lo que te preocupa,
quema en tu lengua 
una hora tras otra,
el mundo es reflejo tuyo,
un pequeño infierno privado.

Tal vez el día se convierta en noche,
atascado en tus palabras,
qué fue lo que encontraste,
a quién viste cruzando la calle,
quizá el mundo gire para siempre
alrededor de ti,
cuánta suerte,
qué desastre.

Puedes ver, 
no todo trata de ti,
cuál es tu voz entre mil y millones,
un ramito de secas flores,
el ruido de una máquina descompuesta,
dime qué sucede en tu vida,
si alguien logra interesarle,
sigue y sigue y sigue y sigue,
no hay más conversación.

Escúchate con la boca llena de pájaros,
amanecer ya es una victoria,
bajo la cama sólo hay polvo,
vas caminando y vomitas,
el horror, lo que me queda de pago.

Dices y dicen
tal vez suficiente sea,
el empujón directo al hueco,
donde te esperan unos diablos,
tengas suerte entonces,
en lo peor y humillante del infierno,
por qué, tanta charla sin intenciones.

¡Qué locura!
tanto que hablas,
¡Qué necesidad!
escucharte sin parar,
no es una conversación,
es una batalla, tuya,
de tu ego contra la pared,
de este mundo para aplastarte.





EL ORIGEN DE NUESTROS ERRORES

 

Andando con prisa,
cada día yendo hacia el borde,
sobrepasando los límites,
esos que nunca se dicen,
alimentando la ansiedad
que se comparte.

Cuán abierto luce el cielo,
si nadie ingresa al mirarlo,
tendremos el suficiente espíritu,
imaginación o voluntad siquiera,
algo de esperanza para quemar.

Gota tras gota inundan el suelo,
el calor de un refuerzo,
nada anticipa la bondad,
nada la derrota,
así cruzan unos con otros,
los días pegados a la pared,
un terror crucificado,
nada tiene el sentido de ayer.

Aunque tanto puede el deseo,
por regresar a lo permanente,
al sitio cómodo de la juventud,
con responsabilidad tan escasa,
ahora, todo es derrumbe,
y la edad incita matar los recuerdos,
sin el origen de nuestros errores.

Andamos ciegos,
inquietos por el paso del tiempo,
con la piel vuelta en arena,
el cabello en frágiles hebras, 
cayendo despacio como piezas,
carne lacerada.

Atrás en el tiempo,
despertabas cantando sin lágrimas,
antes de sacrificar al mundo la inocencia,
hoy, sabrás de lo que hablo,
el café está caliente,
los zapatos boleados,
la ventana abierta,
basta un brinco de fe,
abandonarse al vacío del cielo tan abierto.



Ilustración: "Sibila" por Donato Credi

jueves, 14 de agosto de 2025

DEMASIADA INFORMACIÓN

 

¿Quién supo, sino el espejo?
Demasiadas notas
y sangre en el escritorio,
fiestas con luces de neón,
palabras cruzando el ruido,
una razón a medio secar,
en medio del cerebro.

Enloquecido,
tras los párpados de súbito,
despertando y nada saber,
fue demasiada información,
en clave de sol,
en clave tras un vidrio borroso.

Imagina un mundo sin temores,
la pantalla es tu luciérnaga,
hambre para miles,
y una tarjeta que todo lo puede,
humanos al finalizar la semana,
espíritus que renuncia a todo,
el domingo por la noche.

¿Sabes lo que necesitas?
Cuántas horas, cuántos los meses,
estos años nunca son suficientes,
crecer no equivale a superarse,
humanos al finalizar el día,
carne pícara derretida,
este mundo es la mandíbula,
que a todos tortura.

Lavaste tus manos,
con guantes puestos, usados,
no malgastes el tiempo,
es lujo que pertenece a nadie,
tal vez, enloqueciste 
sin notarlo,
con ambos ojos cerrados.

Tanta la tortura con sabor,
de vida programada,
doctorados y archivos reclutados,
el aire ya es otro, es noche y nubes,
repite, tras lo que hay en tu cerebro,
inminente olvido,
si tan sólo supiéramos,
hacia dónde vamos.

Es el mismo precio, un juego de siempre,
a dónde si marcado está el rumbo,
las imágenes de contagio,
las voces de olivo,
todo es el sueño de otro,
ilusiones que tuviste y ahora mueren,
demasiada información,
para jamás despertar.



Ilustración: "Ofrenda" por Leonora Carrington

miércoles, 13 de agosto de 2025

LA NOCHE A TUS PIES

 

Cinturón en destellos,
naciendo en medio del cielo,
esta noche,
es el fuego.

Será contada la verdad,
a precio de los dedos en cada mano,
unos menos, otros más,
vertiendo su sangre tras lo dicho,
llueve cuando nadie observa,
al fondo de tu oscuridad.

De la tierra, los cabellos,
ojos derretidos y mil bocas
sedientas, ángeles marcados 
con la suciedad,
místico velorio 
sin remordimiento.

Mira directo, 
ilumina todo con neón,
señala el deceso,
el vacío es inmenso.

Somos puercos,
volando tras la nube,
verde o quizá negra,
somos de azufre o arcilla,
a punto de matar,
el desecho tóxico de
mil flores que devoran carne
en su frustración,
estás tripas jugosas,
son tuya bendición.

Ríndete, dobla tus manos,
el sol es púrpura,
carcajadas de radiación,
vuelve tus ojos, 
amarillos con sangre pútrida,
y su olor, el olor,
el vomito que ingieres,
cuando en tus alas,
queda únicamente fuego.

Cae, donde la noche se resiste,
a morir en tu nombre,
el dolor es un paraíso,
escucha y mira,
lo que pronuncia la sombra,
iluminada tortura,
aquí, cae, vacío.

Abre para ti,
del neón su esplendor,
aquí yace,
la noche a tus píes.


Ilustración: "El Hombre Lobo" por Maurice Sand

LA ESPINA EN LA CARNE

 

Abre la puerta de tu casa,
el filo donde nace la guerra,
es tu mente sumisa a la duda,
abre fuerte tus ojos,
palabras fuertes,
para este mundo sin ventanas.

Qué hago con el dolor,
un fantasma acosa mi descanso,
tan fuerte esta sed, 
contraria a la fe,
por qué el ímpetu debe ser humano,
un fuego inextinguible, 
el corazón no cede,
ante la misma pesadilla.

Cuál la decisión,
si acaso un crimen,
siete dedos en cada mano
y el horror bajo la luna,
arrastra las cadenas,
ve a deambular por las calles.

Lo que te odia, espera,
en medio de la inmensa oscuridad.

Toma la corona y duerme,
recita en sueños lo pendiente,
alguna deuda real con la carne,
ardiendo frente a la nada, 
eres poco, eres obscenidad,
coloca tu mano tras el fuego,
satisface esta pesadilla.

Estaré siguiendo cada palabra,
tras lo que señale tu sombra,
si no es engaño,
estaré aquí putrefacto,
muerto cual espina en la carne.


viernes, 1 de agosto de 2025

HUMO DE NACIMIENTO

 

Estoy gozando
de todas las mañanas,
con un parpado abierto
y otro cerrado,
disparando un revólver al aire,
todo sea por capturar,
un aliento salado.

Jugando para ganar,
en apuesta equivocada,
el sol va desciendo,
afuera hay vampiros,
acechando de lejos,
haz todo de nuevo,
y cuando sea momento,
más allá, brindemos...

Ahora, me fallan los ojos,
no hay más por hacer,
suspirando un poco de luz,
adicional para estos días grises,
ay, cuanta belleza sin nombre,
tira tus armas,
la pelea terminó.

Pero también es verdad,
robaron toda nuestra agua,
santa, cristalina,
ven, vayamos de nuevo a denunciar,
a los muertos que ayer enterramos,
la suerte es para novatos,
el dolor mundano,
es nuestro premio.

Rodando en un par de dados,
las bendiciones van y vienen,
suponen un gran plagio,
tal vez extravagancia o alegría,
cuando toda santería es vulgar,
un par de cabezas amanecen lejos,
soñando con el humo de su nacimiento.

Vas y apuestas por la verdad,
cuando en estos días
el sentido es la mentira,
los rivales se separan,
y el cuerpo traiciona sin decirte,
tan cansado de este trabajo sucio,
no, nunca más,
nunca por favor.