Imitando la imagen en el agua sucia,
vástago de amarguras,
su negativa un contagio voluble,
cuando sus palabras,
desprenden veneno fresco y rijoso.
Dime si los colores son verdaderos,
mis ojos gritan lágrimas rojas,
si el cuerpo miente entonces,
cuál es su deseo, cuál su belleza,
si habremos de morir,
cuál vida que nos toca.
Mil días con lluvia,
reina de la profundidad,
arde este mundo con tu granada,
el discurso maldito de los enamorados,
un sueño tras otro para nunca despertar.
Cuántos terrores, cuántas las horas,
perdimos el alma buscando perfección,
ahora somos tú y yo,
más allá de este mundo en blanco,
salvándolo de sus protectores,
mentirosos, ufanos,
mecánicos y suicidas.
Dime si todo lo que hago importa,
mínimo o demasiado,
el hartazgo, el abandono,
qué sabes tú,
de cuánto sufrimos en este infierno
de manos vacías y mentes borradas,
ahora somos tú y yo,
bajo mil días con lluvia.
Ilustración: "Muerte de un patinador sobre hielo" por Fritz Rohm

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