domingo, 30 de noviembre de 2025

MOSTACHO

 

De tenerlo todo,
a morir solo,
un intento aislado,
donde cualquiera pierde
el rumbo,
en un bosque solitario,
un riel oxidado,
es mucho,
para desear en un día.

Fumamos del mismo habano,
humo, estos sueños,
Montecristo es sólo un nombre,
pero el poder es demasiado,
cuánto miedo falta,
por la mitad,
por la mitad
cortado.

El veneno vierte del ojo,
y otros dan su grito al cielo,
alrededor de tantas manos,
frases pocas,
y nombres 
que yo presumo.
Inocentes.

No logro decir,
no logro entender,
el sabor de la sangre,
metálico, caliente,
y me muerdo la lengua
hasta cortarla,
atravesar la carne,
como una navaja,
papel,
papel. 



viernes, 28 de noviembre de 2025

LA CARTA DE LOS BICHOS

 

Hola
habla la ausencia
un acceso,
la nada,
mil pensamientos
cruzándose
esperando
o corriendo,
aquí están,
y vienen más,
son preguntas
que no puedes matar
te comen 
mientras duermes
y si los sientes
nunca estuvieron
de tu lado,
uno y mil bajo tu piel
haciendo bullicio
arriba en el cielo
abajo donde nacen 
las flores del mal
la luna está oscura,
mira muy de cerca
sus alas brotando
en tu boca
corren hasta saciarse 
hola otra vez
mil de ellos
en mi cabeza
en tu panza
son tus pies
suben y comen,
nada es mentira,
no estás soñando.



jueves, 27 de noviembre de 2025

ILUMINACIÓN Y AGONÍA

 

Callado al entrar en luz,
un sueño cálido,
de manos húmedas, 
ahora, sellar el destino,
es un cuarto vacío.

El filo irrumpe en la carne,
un corte, tercer ojo,
si el cuerpo se enfría,
ten por seguro que las puertas
están cerradas,
sin ánimo, 
en silencio,
quién eres,
sino un espectro.

De lo último,
breve, suspiro,
un sonido ahogándose,
estoy en los mares sin nombre,
perdiendo lo que decimos "tiempo",
es un dolor parecido a lo eterno,
ojos abiertos,
palmas extensas,
pies levitando,
es un breve,
breve,
breve.

Te manejas a oscuras,
dejando la lluvia,
sin hogar o consuelo,
frío, solamente,
la diferencia entre nosotros,
viviendo el sueño,
con los párpados echados,
sin medir acto
o consecuencia.

Cruzamos,
otra vez observando,
si el aire levanta o no,
inútil afrenta,
que podamos interpretar,
sin palabra,
desarmados,
callados,
al entrar en la luz,
en ahogo
y
el 
descenso.



Ilustración: "De El Cuervo" por Gustave Doré

miércoles, 26 de noviembre de 2025

LA TUMBA DE UN HÉROE

 

Corazón,
te han herido de muerte,
a mis ojos,
es recuerdo de pesares bajos,
donde el mundo se quemaba lento,
afuera, es nos queda lidiar
con la misma afrenta sombría,
dentro, no soy quien juré,
jamás destruir.

De pie,
aun quedamos tú y yo,
amanece oscuro y no sé
cuál camino seguir,
su distancia es la de la cruz,
sostenida por estas manos frías,
el ímpetu maldito,
arrimando cada paso,
más cerca de olvidar.

Señor,
por qué esta libertad es tan egoísta,
cuál es el motivo para levantar el día
si esta sombra no hace más
que morir,
al silencio de otros,
de quienes ahora gozan
y no se restringen ningún vicio.

Señor, 
quién soy,
sin tu validación,
una batalla perdida,
el destino que busco evitar,
la prisión de carne y hueso,
pura desgracia en mis palabras.

De pie,
con la vergüenza de ser,
la caída del héroe,
un hombre nada más,
la tierra parece abierta,
para recibir sueños
y esperanzas, un par de manos,
huesos, un corazón desgarrado.



lunes, 24 de noviembre de 2025

MORTALIDAD

 

Tan pleno,
tan fácil,
desvestir un cuerpo con sus manos,
sobre el rojizo atardecer en tus párpados,
gota a gota, mi voz decae
por la cortina de tu piel,
recordando el sabor,
el frío bajo esta tierra,
y sabes,
eres la causa de mis pesadillas,
preparemos la gran silla,
un corte directo, hondo en la sangre,
golpe sin motivo entre un latido y otro,
tu mejilla encima de la mía,
es pleno,
es fácil,
preciso,
anochece en alud cobrizo,
dime, eterna criatura,
de qué van tus besos,
escritos carmesí,
conozco de ti,
la visión del fin,
no te alejes,
si la vida viene en densas marejadas,
un terror suscrito tras otro,
dime, si eres consecuencia de mis caprichos,
porque la juventud que inyecta la carne 
es virtud, es belleza, es
un recuerdo vivo que enmudece,
el motivo ciego,
exquisita tortura,
mortalidad tuya
y mía.



Ilustración: "La valkiria virgen" por Edward Robert Hughes

ELEVARSE

 

Convénceme de saber,
de complicar más las cosas,
para ti la vida es una 
eternidad diminuta,
si acaso fuera verdad, 
no volveremos 
a lamentar ningún deseo.

No hay defensa,
quizá elevarse frente al espejo,
en cuerpo y conciencia,
cuántas mentiras nos decimos,
aferrándonos a nuestra 
inocencia en pedazos,
poco antes de despertar.

Este mundo ganó con palabras confusas,
y más silencio del habitual,
sean las cuatro de la mañana,
las ideas, los sentimientos,
nunca duermen separados.

Y es momento de aportarle 
al universo una bendición,
si del futuro nace la esperanza,
puede o no, haber consecuencias,
aunque la nuestra sea toda maldición.

Y tomo de la verdad,
aquello conveniente,
manifestándose en sueños,
por vivir demasiado,
así el velo de una realidad inventada
por el diablo, en su mentira de gozo
y olvido, de sangre y calumnia,
sabemos cuánto nos gusta la maldad,
y esa debería ser la última verdad,
elevada, 
definitiva.



Ilustración: "El sueño de Fausto" por Carl Gustav Carus

miércoles, 19 de noviembre de 2025

ORQUÍDEAS SALVAJES

 

introducción

Considérame tu raíz,
bajo este cielo de cristal,
ilumíname con tu mirada,
soy el silencio que siento morir.


Hecho con voces

Habrán de transitar las cosas,
es ley en esta vida,
cortado el aire en los recuerdos,
cada día, antes del crepúsculo,
buscando un motivo,
una razón para la nostalgia, 
cuando inocente, todavía,
una flor brotó desde mi pecho.

Cuán sentimental,
si vuelvo de pie ante mi destino,
cuando en este mundo,
pareciese un arte novedoso 
el asesinato, infame, desprevenido,
frente al mortecino color de una vela,
a oscuras, donde el corazón
no levanta.

Pareciera un castigo,
hecho con voces,
aullando en un mar de viento y lluvia,
ofreciendo a la luz de una estrella,
cualquier sacrificio,
aquí, una herida, 
quizá sus lágrimas,
una raíz gruesa se aferra,
se aferra para jamás morir,
para jamás olvidar,
aquí estoy,
observando al niño que fui,
perdido en triste sosiego, 
sin nada más por decir.


La luna arriba y el sol abajo

Sucede ante la mirada,
cortándose en el viento,
en la espesa oscuridad
de un malagradecido corazón,
la voz en el centro de su cabeza,
noches sin descanso,
párpados que no duermen,
con la culpa a cuestas.

Florecer sin miedo,
aunque los días se repitan,
agrios y grises,
sin recordar un color alegre,
aquel susurro que desaparece,
tras una cortina de lluvia,
por qué de este lamento,
si mi nombre continua con vida,
ajeno a lo escrito en mi lápida.

Otra visión entre el agua sucia,
otro sueño de maligna fantasía,
sucumbiendo a las emociones,
a las lágrimas que se queman lento,
rompe con mi voz,
con los dibujos en la palma de 
cada mano sin moverse,
una luna, un sol,
en ascenso o detenidos en 
en el subsuelo, 
conciencia de colmillos
y pelaje áspero,
cual corona de resentimiento.

La última rosa del verano,
desvaneciéndose en la oscuridad,
rescata su aroma,
flota como en mi tórrido anhelo,  
dónde estoy,
sino en todos lados,
disperso en sangre y huesos,
vísceras que reposan 
y nada dicen,
salvo por la mirada de 
los gusanos, 
conocen la verdad,
y cada uno, 
como los hombres,
testigos y apóstoles, 
silenciados por 
pájaros en la noche.


Sin final ni hogar

Difícil tolerar un corazón herido,
callarlo sin misericordia, 
ante sus gritos de auxilio,
ahogarlo con negligencia,
aunque un infierno vaya
a matarte desde el estómago,
suba por tu cuello,
formando un crucifijo de manos,
pies, dedos, espinas y nervios.

Y volver a soñar parece imposible,
un acto de valor tan inútil,
el camino a seguir,
pero, dónde queda la justicia en ello,
dónde valerse por sí mismo,
andando entre espinas,
entre ceniza e insultos.

E importa nada este dolor,
cual día quebrándose ante la noche,
quedó sin voz,
con aroma a jardín tras una llovizna,
el venenoso hedor a muerto,
qué será de mi sombra
mientras sueño con otra imagen,
qué otra manera hay,
huir de esta vida a la otra,
sin final ni hogar,
a donde regresar.


El cuerpo que nunca estuvo

Quisiera por siempre capturarte,
retenida en el color de la pupila,
un suspiro, el momento,
la promesa congelada en el tiempo,
tu mano amiga,
y la navaja oculta por tu costado.
y el costado ocultando la navaja.

Tras el límite del día,
con ambos pies y mil pétalos
sobre la tierra, la sombra, el silencio,
recibiendo una mirada de regreso,
un sonido elevado, 
el pensamiento en sí mismo,
preparado, entonces,
siempre, siempre a morir.

Cayendo de un párpado a otro,
colores como rayas,
un dolor certero, privado,
este mundo gira y gira
sin remordimiento,
y yo jamás estuve aquí,
si acaso me escuchas,
nada tuve o tengo por decir,
desapareciendo sin rostro,
sin manos,
sin valor,
sin esperanza
ni semilla
(corazón).


epílogo

Es donde inicié,
en un cuerpo semejante,
victoria tras el espejo
de ojos negros,
y sonrisa enorme como
esta luna de enero,
esperé mi turno,
frente al sangriento
altar de orquídeas salvajes...



Ilustración de Orlando Furioso: Ruggiero y el Hipogrifo mirando el ejercito reunido por Gustave Doré

domingo, 16 de noviembre de 2025

IMPÍO

 

Estoy cansado de pretenderme,
un ser que cierra el círculo,
viajando a través del tiempo,
cuando la memoria no era de carbón
o un campo florido de vergüenza,
cuando el juicio no existía,
y el castigo, 
era imposible.

Amanecer es un debatir diario,
de poca paz, de ninguna solución,
imposible enterrar este vacío,
tras vivir en juerga infinita,
cautivando un deseo repugnante,
que saliva y estruja,
arde con fuerza en 
el centro del pecho
y entre las piernas.

El crimen perfecto,
guiándonos por un estrecho,
a oscuras en nuestros párpados,
el secreto mejor guardado,
desconozco la verdad
o la razón,
impulso voluptuoso,
te sostengo entre las manos.

Devorar, devorar rápido,
desconocer la vocación sublime,
con los ojos cortados,
y un charco de sangre
que se vuelve en río, 
y alcanza el mar de tus labios,
si tú me besas,
puede terminar la enfermedad.

Vendamos lo que queda,
de esperanza, de soledad, de pureza,
en cada pétalo esta marchita juventud,
andando a luz del declive,
desnudos sobre el suelo frío,
un golpe duro tras otro,
si gritas, si escupes, 
una estrella cae,
otra se va.


Ilustración: "No vayas solo con tu corazón al desierto" por Fritz Schwimbeck

UN NUEVO CASTIGO

 

No es para buenas personas,
abrazar sentencias 
en ojos descontentos,
la circunstancia hace al villano,
viviendo otro drama 
en este lado del universo.

Abre tus labios 
con el filo de la navaja,
hasta que sepas quién fuiste,
hombros curtidos al sol,
vientre derretido,
sonrisa en medio del charco,
carmesí entre las piernas.

Toma mis manos,
rómpeme los dedos,
separa muy lento cada uña,
desde la superficie del índice, 
ahora los dientes,
arráncame los ojos,
nunca podré cambiar,
no diré nada más.

Este premio es para los mejores,
un juicio exclusivo,
repetir por siempre,
el costo, la evidencia,
adiós, apaga la luz.



Ilustración: "Réquien" por Ignacio Trelis

sábado, 8 de noviembre de 2025

FRANKENSTEIN

 

Soy, pero no lo sé,
sólo mi discurso caliente,
deja pura decepción,
en la punta de los dedos,
de la lengua por tanto gritar.

Y volaré como las moscas,
mientras este corazón lata sin rencor,
confundiendo rostros y palabras,
personalidades y géneros,
algo saben que yo no, 
en tiempos de crisis,
la frustración es el desayuno,
comida y cena.

Qué caso tiene mirar el espejo,
cuando tus amigos son 
la perfecta refracción,
de quien fuiste, eres y no serás.

Respirar nunca fue más tortuoso,
sin voz, sin razón,
con malas decisiones,
en la cartera, en la cabeza,
sin delineador, sin emociones,
sin labial y tacones rotos.

Qué esperar de los días,
sino calor o frío,
de un extremo a otro,
sin comprender,
cuánto más durará el cuerpo,
porque fui y no triunfé,
la misma historia,
recostado en la cama,
entre una muchedumbre de sombras
y mi mentalidad deforme.



Ilustración: "El viento" por Edwin Austin Abbey

EL HIMNO DEL GANADOR

 

Aquí viene un ganador,
contando los segundos con las manos,
falto de dedos, de advertencias,
aquí está, con su nombre en alto,
exhibiendo cuánto vale,
en este mundo desganado.

Le acompañan absurdas voces,
de esas que dibujan monstruos,
tierra, agua, nieve, más agua,
la visión de mil estrellas,
resonando en una canción
sin nombre.

Creyendo que cualquier 
flama es poesía,
dicha en lo hondo, 
en lo oscuro, a susurros,
bajo las ordenes de algún monstruo,
cuando esta carrera se gana
bebiendo de la copa,
premio de quien gana.

Es un fantasma en el espejo,
cruzándose a plena luz,
entre risas y cuerpos sin ropa,
su rostro pintado de rojo,
carátula depravada,
de puños chocando el cielo,
nada dice, nada es,
salvo una carta escrita a mano.

Y grita su triunfo,
llora su vida,
vino, venció, 
tanta su obsesión,
andando en círculos, 
cayendo fuera del mundo,
en una gota de saliva,
lágrima de sangre,
orina, esperma,
hundida en el coro por miles,
perdido, perdió,
para siempre,
para siempre.



Ilustración: "El jinete silencioso" por Ben J.

jueves, 6 de noviembre de 2025

TEMIBLE HADES

 

Surco por tus redes,
cual mosca de pesados remos,
luna de alteradas mieles,
en tu ojo cruel,
caí en cuenta de mi vileza, 
de cada voz desprendida
por la noche inmensa,
infinita de recuerdos,
de lamentos que nadie escucha,
salvo en vivida congoja,
un desierto de mares rojos,
mi latido cubierto con arena,
hierve, hierve en sangre tupida,
temible hades,
centro de esta tierra sin nombre,
reconozco su cara,
en el aroma de mil flores negras,
brotando entre mis manos,
tan muertas como las rocas 
que nada dicen, que nunca supuran,
santo remedio estos ojos por monedas,
bajo un trono a medio devorar,
así sea entonces,
sucumbiendo al beso de
los cuerpos sin sombra,
desnudos en su musculatura,
pardos y agrietados huesos,
en sus caras una mueca,
sin odio o ternura, 
igual a mi alma, a mi soberbia,
regente, dicen las voces,
regente de un planeta despojado, 
contemplando una caída,
el sobrepeso de un rayo entre la bruma,
temible hades,
estupor indomable
y suplicas en coro,
la noche está perdida
y será para siempre,
facultad directa para entender,
para soñar sin temer.



Ilustración: "El polo norte" por Alfred Kubin

TRAS LA PUERTA

 

Uno con el sol desciende,
ocaso, nombre y motivo,
tira una mano para saber,
cuán real es tu destino.

Aquí, para siempre,
ambulante entre grises calles,
cierra el día su mirada contigua,
de luz fragmentada y multitud de voces.

Uno o dos,
viviendo en solitario,
de sombra y carne,
girando en la misma rueda,
sin más por hacer,
de eso trata la vida
cuando pestañeas demasiado.

Nunca, nadie, detenido,
así va el sol de ida y regreso,
nubes en este mar de tinieblas,
de sueños derretidos,
cubriendo lento cada hueso,
llueve, pestañea, es medianoche,
pestañea, es mediodía.

Aférrate con tus manos
o con lo que puedas,
el tiempo corre a la inversa,
la misma traición cada día,
lastimosa caricia,
y arde en un sueño de dos lunas,
cuando de esta madrugada,
nadie busca, nadie vive.

Ojos que sostienen ambas lunas,
perdonen si acaso, 
lo que existe no es verdad,
así va, así gira,

la fantasía en esta realidad,
un agujero en el cielo,
y cierto es,
nada perdura 
la eternidad.


Ilustración: "Viento del este" por Paul-François Quinsac

ELEGÍA

 

Qué hay de los recuerdos,
de las emociones en ellos,
tras la pantalla de una televisión,
arriba en donde se pierde el cielo,
retoñando cada primavera,
en una galaxia lejana,
qué será entonces del mes de noviembre,
si dormimos la eternidad con 
los parpados cortados,
por qué de tanta lluvia,
costándonos la vida,
cuánto vale esta realidad,
apaleada por el terror afuera,
envenenando el corazón,
en cada casa quemándose,
de qué sirve entonces,
pensar demasiado,
sentir cada instante como único,
si el mundo se termina,
dejando la ropa en el fuego,
la decencia, el intento inocente 
de aferrarse a la pureza muerta,
el costo es demasiado,
el precio es uno,
la vida,
el pensamiento
o el alma.



Ilustración: "Consecuencias" por Marion Adnams