No es para buenas personas,
abrazar sentencias
en ojos descontentos,
la circunstancia hace al villano,
viviendo otro drama
en este lado del universo.
Abre tus labios
con el filo de la navaja,
hasta que sepas quién fuiste,
hombros curtidos al sol,
vientre derretido,
sonrisa en medio del charco,
carmesí entre las piernas.
Toma mis manos,
rómpeme los dedos,
separa muy lento cada uña,
desde la superficie del índice,
ahora los dientes,
arráncame los ojos,
nunca podré cambiar,
no diré nada más.
Este premio es para los mejores,
un juicio exclusivo,
repetir por siempre,
el costo, la evidencia,
adiós, apaga la luz.
Ilustración: "Réquien" por Ignacio Trelis

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