De tenerlo todo,
a morir solo,
un intento aislado,
donde cualquiera pierde
el rumbo,
en un bosque solitario,
un riel oxidado,
es mucho,
para desear en un día.
Fumamos del mismo habano,
humo, estos sueños,
Montecristo es sólo un nombre,
pero el poder es demasiado,
cuánto miedo falta,
por la mitad,
por la mitad
cortado.
El veneno vierte del ojo,
y otros dan su grito al cielo,
alrededor de tantas manos,
frases pocas,
y nombres
que yo presumo.
Inocentes.
No logro decir,
no logro entender,
el sabor de la sangre,
metálico, caliente,
y me muerdo la lengua
hasta cortarla,
atravesar la carne,
como una navaja,
papel,
papel.

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