jueves, 6 de noviembre de 2025

TRAS LA PUERTA

 

Uno con el sol desciende,
ocaso, nombre y motivo,
tira una mano para saber,
cuán real es tu destino.

Aquí, para siempre,
ambulante entre grises calles,
cierra el día su mirada contigua,
de luz fragmentada y multitud de voces.

Uno o dos,
viviendo en solitario,
de sombra y carne,
girando en la misma rueda,
sin más por hacer,
de eso trata la vida
cuando pestañeas demasiado.

Nunca, nadie, detenido,
así va el sol de ida y regreso,
nubes en este mar de tinieblas,
de sueños derretidos,
cubriendo lento cada hueso,
llueve, pestañea, es medianoche,
pestañea, es mediodía.

Aférrate con tus manos
o con lo que puedas,
el tiempo corre a la inversa,
la misma traición cada día,
lastimosa caricia,
y arde en un sueño de dos lunas,
cuando de esta madrugada,
nadie busca, nadie vive.

Ojos que sostienen ambas lunas,
perdonen si acaso, 
lo que existe no es verdad,
así va, así gira,

la fantasía en esta realidad,
un agujero en el cielo,
y cierto es,
nada perdura 
la eternidad.


Ilustración: "Viento del este" por Paul-François Quinsac

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