Soy, pero no lo sé,
sólo mi discurso caliente,
deja pura decepción,
en la punta de los dedos,
de la lengua por tanto gritar.
Y volaré como las moscas,
mientras este corazón lata sin rencor,
confundiendo rostros y palabras,
personalidades y géneros,
algo saben que yo no,
en tiempos de crisis,
la frustración es el desayuno,
comida y cena.
Qué caso tiene mirar el espejo,
cuando tus amigos son
la perfecta refracción,
de quien fuiste, eres y no serás.
Respirar nunca fue más tortuoso,
sin voz, sin razón,
con malas decisiones,
en la cartera, en la cabeza,
sin delineador, sin emociones,
sin labial y tacones rotos.
Qué esperar de los días,
sino calor o frío,
de un extremo a otro,
sin comprender,
cuánto más durará el cuerpo,
porque fui y no triunfé,
la misma historia,
recostado en la cama,
entre una muchedumbre de sombras
y mi mentalidad deforme.
Ilustración: "El viento" por Edwin Austin Abbey

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