sábado, 10 de diciembre de 2016

FESTEJO DE LOS DESENFRENADOS


Durando una eternidad en el trance,
debajo de la mesa,
cruzando entre las piernas,
saliendo detrás de la falda,
sometiéndose ante una realidad temerosa,
estos ojos necesitan alimentarse,
esta ansiedad parece un día interminable,
el baile del diablo presente,
los movimientos de la muerte,
un futuro que promete llegar,
una mentira figurándose así misma nada más.

Un día,
volviendo sobre los pasos,
intentando comprender estos sueños,
donde el sol ha dejado de brillar,
donde la tierra no es la misma,
viviendo en un espacio sin alma,
desconociendo este y cualquier otro cuerpo,
perdonando lo suficiente,
muriendo cada día más,
amando sin corazón,
un día,
esperando por toda desaparición.

Reversa en contra de todas las emociones,
mejor que ninguna expectativa,
ruina de la civilización,
supurando esta verdad entre las piernas,
mejor que el ocaso,
mejor que el amanecer,
rigiendo sobre la cima de un mundo en llamas,
dentro del palacio de las constelaciones olvidadas,
arrastrándose yace la negrura,
el rincón secreto de esta trampa,
el acto heroico es tan sólo un mito,
una secuela explicita de ignorancia colectiva,
paseo silencioso por los pasillos de la lujuria,
mente de serpiente,
ojos insaciables,
lluvia devastadora,
poseyendo la extrañeza,
liberándose de esta humanidad propia,
comenzando por la vieja amenaza,
dejan de funcionar los sentidos,
el tiempo permanece congelado,
perdido,
una derivación explicita,
tanto como esta carne expuesta,
quemando sus momentos,
liberando un vaho sin aroma,
esencia de los colores,
sangre, fuego, horror,
erigiendo el cuello,
última salida,
ambas manos atadas,
piernas sujetas al designio de un mar enloquecido,
en su nombre tan sólo,
un instante donde el temor ya no existe.

Victimas anónimas del salvajismo,
esta noche durmiendo para no amanecer,
salvando el mundo de su delirio,
esta noche muriendo para renacer con esplendor.

Última oportunidad,
esta enfermedad y satisfacción,
el hambre y todo lo demás que sobra,
pendiendo de un hilo dorado,
a punto de romperse,
tal como la cordura,
la cordura,
definitiva gota que sacie esta sed.

Un clavo directo al corazón.


miércoles, 7 de diciembre de 2016

LA SEÑORA DEL DÍA


Observando por fuera de la ventana,
en el interior espera ella,
tal como apareció por vez primera en el mundo,
con tenue luz,
perdiendo la cabeza,
hoy la música suena muy fuerte,
en su mente,
debajo de sus parpados,
dentro de sus manos,
en todos sus sueños,
un deslice lento de fantasía,
es lo mismo que su toque celestial,
rodea su piel este sentimiento,
profundo y fuerte,
palpitante deambula en mis deseos,
sabe cuan observada es,
colocando la mirada de la humanidad entera
 desde la fotografía deslucida de un periódico nacional,
siempre sobre sus hombros,
no importa lo que mencionen mis labios,
lo que accionen mis piernas y brazos,
es ella tan sólo,
es ella y nadie más.

Oh, si las calles fuesen más frías,
la vida ningún sentido pertenecería,
contemplando un par de pupilas desvanecidas,
quizá mi lengua su encanto perdería,
quizá mi imaginación ha de morir,
el olor de las rosas, del café caliente,
todo parece emparentarse a un significado singular
 de paraíso, tan semejante, tan lejano a la vez,
serán las alturas otro dejo de impertinencia,
todas las noches cuando el alma sufra,
hay hombres cuya fortuna es real,
cuya suerte es inaudita,
permanecen congelados fuera de su ventana,
esperan por su aparición,
es ella,
tan sólo ella,
asoma su rostro, el consuelo mismo,
asoma su figura inmortal,
le sonríen,
son hombres de vasta fortuna,
son hombres de suerte interminable,
esperan jamás llorar,
jamás morir,
parece que no poseen importancia,
pero son una ofensa verdadera,
comenzando por el delirio,
rechazando el abandono,
es cosa sencilla su valentía,
esperan jamás caer,
ridículo es alguna cosa distinta pensar,
son hombres cuya pobreza no se compra,
son hombres perdidos,
congratulándose en sus mentes oscuras dentro de la cama con ella,
congratulándose por su fastuoso martirio,
ninguna estrella alumbra sus sueños,
ninguna estrella sus pecados concebirá.

Perdónalos,
perdónalos a todos,
con clavos debajo de sus parpados,
muestrales la salida más cercana,
enséñales a vivir.

Eres tú,
en la que mi crueldad encuentra rendición,
eres tú,
un sueño eterno,
un sueño sólo mío,
eres tú,
todos mis días,
todas mis noches,
el suplicio y alegría,
la vanidad y su costo,
eres tú,
mi depresión entera,
la reina encantada de este palacio abandonado,
la flor más hermosa hallada en algún continente,
mi taciturno placer,
eres tú,
la señora de la música a medianoche,
el amor que hube esperado antes de mi suicidio,
porque, ¿Cómo crees que se siente?
Yacer enterrado bajo toneladas de olvido,
ahogado bajo un hielo amarillo,
encadenado con la amargura más filosa,
acelerado, confundido, perdido,
¿Cómo crees que se siente?
Temer y soñar contigo,
eres tú,
mi amor y castigo,
la aproximación a un séptimo cielo,
algún condominio de lujo,
la pesadilla más peligrosa,
¿Cómo crees que se siente?
ser castrado,
ser un héroe inculpado,
hace tanto frío,
eres tú.

Éxtasis colmado,
cada vez que tocas tu cuerpo,
repasándolo en tu lista inmoral,
tus manos circulando en tus pechos,
entrando por tu entrepierna,
realizando un vuelco en mi sistema,
no existe entonces el odio,
no existe nada más,
tan sólo tú, mi señora del día,
una droga especial,
la carta con bellas palabras rota,
preferiría no morir,
en un acto de ausencia,
en un momento de impertinencia,
la señora del día no conoce mañana,
no conoce este miedo,
¿Qué hay más allá?

Perdónalos,
perdónalos a todos,
tan sólo por amarte,
tan sólo por desearte lo mejor,
la vida no podría ser más miserable,
perdónalos,
no conocen otro tipo de viaje,
todos son amigos tuyos,
perdónalos por ser su loca fascinación,
mis puños son dolor,
mis puños arrebatan vidas,
no me olvides,
señora del día,
si sucede,
preferiría morir muy lejos,
morir muy lejos entonces.


ALMA DE MEDIANOCHE


Debiendo apartar un tiempo,
un sustento para relajarse,
en el silencio que todo lo puede,
integrando poesía a los sueños,
todo el esplendor de un cuerpo femenino desnudo,
brindando la orilla a este mundo redondo,
sofocando toda experiencia,
de este revés tan pronto la derecha desista de su temblor.

Bendigan a todas las criaturas,
civilizadas y salvajes,
paroxismo de las opciones que no conocen consagración,
el mundo parece imposible de sustentar,
mirando aquella luz que rompe con la oscuridad,
sea quizá alguna bendición,
sea entonces ponderada contradicción,
ojalá las criaturas tuviesen voz,
tuviesen libertad para expresarse,
ahora que la tormenta concluyó.

Divinidad en sonetos,
remedio para la depresión insipiente,
estos ojos vengadores han capturado la orilla,
el buen Señor conoce la respuesta a tal rendición,
oh, el día de hoy todos los pastores se lamentan,
testarudos cayeron por debajo de sus túnicas,
continúan supurando lágrimas inútiles,
narrando letra por letra el lado externo de esta justicia,
es solitaria, es implacable,
vamos de nuevo por el camino errado,
con todo deseo perdido,
con la mente encerrada por un inefable eco,
pero ahora todos parecen saberlo,
resolución auténtica procreada,
acto amatorio necesario,
en el proceso nocturno de la intimidad,
una o dos huellas sigilosas,
amparando silaba tras silaba,
el verbo que conmueve el corazón.

Dicen aquellos que conocen el amor,
cambiar podría ser un largo lamento,
perderlo, sin embargo,
es conferirle a la muerte,
el absoluto control,
es el terror,
el error,
una o dos veces más,
sumergidos bajo del mar de seda,
sábanas que mojan todos los rostros,
mujer,
habrás de decir la verdad,
guarda tus manos,
tus caricias y todos tus besos,
todos saben de la consternación,
sus ojos se cierran,
prefiriendo imaginar antes que actuar,
lamentándose antes que la herida sanar,
mujer,
monta de nuevo el iracundo viento,
tan sólo espera,
espera la señal,
nunca más tendrás que velar hasta tarde,
nunca jamás.

Suceso extraño e inimaginable la vida,
un instante que de pronto se evapora,
dirigiéndose por regiones demenciales,
no se rinde,
no sería lo mismo si acaso sus manos doblara,
si perdiese lo último de su soberanía,
perder todo su amor entonces,
es tarde, pero no demasiado,
todos lo sabrán,
olvidar no les funciona,
la vida no se rinde,
molestarse no es parte de su plan,
tal vez un racimo de flores regalar,
tal vez un suave oído adular,
llevándose a la virgen detrás de la montaña,
es maravillosa esta vida,
posee nombre y apellido,
conoce de distracciones,
conoce de suspiros y varios latidos,
dueña eterna de las emociones,
tal vez sea este un ridículo delirio,
recordando lo enorme que es la vida,
perteneciendo a la pluma de las estrellas,
a la tinta de la luna,
al pergamino dorado del sol,
no puede sucederse equivocado,
es tarde,
es tarde,
pero jamás lo será demasiado.

Esperando por lo peor,
la absoluta destrucción del universo,
sabrán todos que el amor más asombroso
 es la única salvación,
yacen las hormonas más allá del olvido,
es una promesa que no teme,
son las horas del descanso eterno,
nombre de la desesperación,
mientras el tango y su romance declamado
 continúen flotando,
virando hacia un cielo rosado,
en la expectación más hermosa de todas,
palabras que se dicen enamoradas,
juego que no teme remediar,
las reglas yacen perdidas,
ahora son otros los sueños,
debiendo pagar su precio,
el amor y su salvación,
mujer preciosa,
esperando sin merecer otra cosa.


SUSURRO DE FANTASMAS


En la profundidad de este silencio,
donde yace el pensamiento inocuo del amor,
dentro y fuera de este miedo,
un racimo florido de perdición,
reflejo del tiempo olvidado...

Un sentido nocturno,
una línea que perdura,
guía de la tristeza,
el fuego regresa,
muerte cariñosa,
bajo todas las estrellas que se burlan,
caminando por rumbo invisible,
ojos vacíos,
boca seca,
manos perdidas,
corazón muerto...

Amor consumido por la noche,
augurio de penitencia,
pulcro delirio encerrado,
otro tema destrozado,
sumisión, desamparo,
tierra negra y sangre que hierve,
estos pasos arrastran las cadenas,
una mancha de tabaco,
olor penetrante de orina,
sutura el conocimiento antiguo,
una colección desmedida de vivencias,
sonido de todos los muertos,
sus huesos ponderados y galantes,
un golpeteo continúo bajo el suelo,
concreto, arena, madera,
importa tanto el miedo,
siendo real y predestinado a fracasar,
aliento helado,
muerte cariñosa,
miseria corriendo a través de las venas,
en el sueño mismo que decae,
todos los suplicios,
todas las caricias,
el color carmesí sucumbiendo desde los labios...

Espíritu que flota,
libre por toda la atmósfera nocturna,
último golpe antes de caer dormido,
en la eternidad,
en un peldaño doblado,
en la infinidad,
tal como todos los restos enterrados,
silencio que no pretende romperse,
espíritu que flota,
experimento de un demonio,
vuelo embelesado de un ángel,
nadie y todos,
un hueco que parece no deformarse,
tan sólo la mente es impostora,
espíritu que corrompe,
sí, es el miedo...

Dentro de las fauces de otra noche,
suena tal como si nunca existiese,
un lamento que se dice enamorado,
llorando sobre el cuerpo ensangrentado,
ensangrentado del amor mismo,
un susurro parido por un ave,
llegando desde la última estrella que se apaga,
¡Cuánta belleza!

Se quiebra la esperanza tal como este corazón de cristal,
un sentimiento asesino,
el arma definitiva,
vida concebida en la ceguera,
llega entonces aquella fatalidad,
¿Cuánto has llorado?

Siendo nadie,
frente a un espejo roto,
con el ansia homicida para descargar,
mintiéndole a los ojos de la misericordia,
es una impresión devastadora,
color azul,
color destruido,
palabras que se escapan,
brincando de un ánimo a otro,
fingiendo felicidad en situación de suicidio,
enrollando los últimos momentos de esta
 respiración dedicada a la desesperación,
el horror,
la felicidad...

Donde toda esperanza va,
el país de la aberración,
inundando esta vista,
flotando yacen todos los temores,
recuerdos que se transfiguran en remordimientos,
el miedo superficial de la carne,
raro sustento que nadie hubiese imaginado,
inspiración activa que concluye al filo de esta oscuridad,
recordado el susurro de tantas voces,
el lento avanzar de esos pies sin dedos,
el eco de un corazón desahuciado,
es esta una pena que todavía sangra,
el vacío crece y es imposible detenerlo,
no tiene tanta importancia,
todos los que alguna vez se consideraron amados,
permanecen en su angustia sellada en la tumba,
¿Dónde quedaron todas las esperanzas?
¿Dónde termina la noche?
¿Por qué murieron todos los sueños?
No tiene tanta importancia...

No existe la ira,
tan sólo perpetuidad en este momento solitario,
contemplando el detalle oscuro y elegante
 de todas las miradas que se vuelven una,
tal como si fuesen voces fundidas en la misma locura,
un silencio que pretende jamás romperse,
mencionando un pasado verdadero,
no existente para las demás vidas,
es un derrumbe completo,
perdiendo por siempre lo ganado,
mereciendo migajas,
boronas de esta ceniza,
el resultado cruel de toda infamia,
se mueven las ondas,
el aire cortado,
la sonrisa trasnochada,
una alucinación,
una caricia que repite su dolor:
no puedo ayudarte,
no puede ayudarte...

Viento helado que sopla en el corazón,
escupitajo tras escupitajo,
rostro transparente,
último sollozo vuelto hacia el cielo...


domingo, 4 de diciembre de 2016

MÁRTIR ELÉCTRICO


1967

Manejando esta vida como si fuese la última,
una oportunidad demoledora,
placer por todos y cada uno de los poros,
manteniendo suave el rostro más salvaje de la juventud,
himnos de amor,
soluciones de paz,
gran derrame de esta sangre,
el último racimo de estrellas,
todo es pulcro y hecho de cristal,
manos clavadas,
una guitarra destrozada,
sobrevive la pluma a la hoja,
las tijeras al papel,
esta vida y ningún otra,
orilla de este mundo y su siguiente mitad,
bailando en el lado oscuro de la luna,
no puede ser mínima esta muerte repentina.

Es fácil idearse como un extraño,
ante la edad que parece nunca regresar,
ante una sociedad simulada,
en el baile de los caídos,
en los movimientos de cadera,
revelada sexualidad,
cientos de miles de pensamientos distintos,
la piel de color distinto,
ojos que lo pueden ver todo,
escribiendo versos completos,
proyectando fantasías sobre parecer deslucidas,
colores que se escapan,
un doblez que pueda ser el nuevo escaparate del universo,
en el pantalón,
en la última esquina de esta ciudad,
noche y día,
amor y todas las pasiones,
una vida y sus maltrechas generaciones,
rostro de saciedad,
rostro precioso,
flemático individuo próximo a la postergación,
sea saliva o miles de lágrimas,
sangre o sudor o fuego,
manteniendo le trono en el abandono,
el tiempo resulta ser el asesino,
vistiéndose con el sombra,
adornado con el polvo,
sanándose como el hijo de nadie,
bebiendo directamente de la boca del humo,
no puede ser una broma,
el más grandioso sonido,
es acaso demasiado tarde (?)

Oh Dios,
puede parecer una expectativa diferente la oportunidad,
de condenarse o salvar media humanidad,
una explosión surgida en el éxtasis que se multiplica,
estos ojos parecen nunca callarse,
esta respiración parece nunca renunciar,
Oh Dios,
el latido es ensordecedor,
mentalmente perturbado,
benefactor y estimulante,
parece que hemos siempre de morir,
en silencio,
en el país más apartado,
en el momento del azote,
con los clavos clavados en cada parpado,
con este rastro de miseria como definitivo legado,
Oh Dios,
el sonido siempre será ensordecedor,
dentro de los muros que se lamentan,
en la espalda del destino,
una visión nunca antes aparecida,
la sensación ha comenzado,
el sonido siempre será ensordecedor.

En un instante como cualquier otro,
presentándose está el fin del mundo,
son los elementos cuarzos antiguos,
aparecen la palma de la mano,
un disturbio,
el mismo baile que no termina,
el fin del mundo renovado,
reflejando las mentiras de la religión,
arrastrando un ego que pertenece a la nada,
carne quemada,
ilusión de bondad contrariada,
es este el fracaso secular,
desaparece el mártir eléctrico,
con sus dientes de diamante,
con su cielo teñido de rojo,
con sus suplicas,
con su color fluorescente,
su esencia equivoca,
su mensaje evasivo,
su expresión de ser humano asustado.


1991

¿Pudiste conocer alguna vez la distinción?
Un mal habito llegado de un sueño distante,
sintiendo hambre y frío,
declamando un mundo de sufrimiento,
cuanta regresiva que no se menciona,
adueñándose del bienestar que alguna vez fue,
en los días comprometidos,
realizados en un vacío sumiso,
ojos que ofrecen tratos,
un retazo colgado de por vida,
malgastando la lengua correcta,
este pan nuestro de cada día,
nada por perder en el juego de la confusión,
por siempre mirando por debajo de la ventana,
nada logrando salvo morir de risa,
una complicación que brilla por sobre todos los árboles,
no existen valientes,
tan sólo un desvariado que canta y no reconoce el respeto,
despierta cada día apedreado.

Tomando el arma y disparando,
en la propia cabeza y sobre la superficie del río,
todas las naciones necesitan una fuerza policial,
el mártir es la menor autoridad,
una bolsa de papel sobre la cabeza,
viviendo de un nuevo artículo de dorada posesión
 derribado por los ángeles en coalición con el marfil,
su pluma con la cual se rasga las venas,
yéndose de las ciudades,
nunca será suficiente y los super poderes lo saben,
en calidad de quien,
en los supuestos palacios que derrochan el amor,
pasillos longitudinales y sumidos en espesa oscuridad,
muren los secretos,
el azar y la lujuria,
siglos que encierran tramar de horror,
el mártir conoce lo que es deambular carente de vida,
desperdiciando el tiempo y volviendo sobre el mismo camino,
el mártir ha sido nuevamente arrastrado.

La máquina no se detiene,
falta por despejar sus ánimos,
su importancia es escasa,
las circunstancias se hayan escritas en verso,
el final de toda la irascible humanidad,
transcurso fallido en velocidad luz,
un poco sustentable inicio de vida,
manejándola tal cual el vicio no logre pronunciar palabra,
un espejo inmenso que se rompe,
suele suceder la misma broma por siempre,
una lluvia ácida que lloran los infames,
disparando sus cartas sobre la mesa,
un diario cuyas páginas son de oro con letras de plata,
largo escrito,
larga distancia,
una metáfora sin sustancia,
violenta reacción de corte fino,
uno solo para que toda víscera escape,
argumentos sobre protegidos,
no, nunca será suficiente entonces,
apaga la guerra en el próximo brillo,
pregúntate por el tiempo de los reyes para expirar,
sus voces resonando en el eco que duerme,
un espeso vapor,
una idea tan pasajera,
deseando nunca haber nacido,
un disparo,
uno solo y nada más,
intentando acariciar la ráfaga,
ese destino que termina con la vida del mártir eléctrico,
último viaje,
última llegada.


1994

Sentado en el borde del mundo,
presumiendo felicidad en la taza de té,
estas risas y otro albor ante un milenio ciego,
suspirando fuera de la idea,
en un soplido, en una reverencia,
el sufrimiento propio u ajeno,
todos lo dirán con las exactas palabras,
en un sustento falso,
en un pasado casi olvidado,
siempre será fúnebre la respuesta,
en un instante encaminado ha rebajarse,
el sol nunca más podría salir,
morirá el alba,
un cuerpo deteriorado,
una mente suspendida por la capa invisible
 de una trascendencia repetitiva,
un momento más,
un sonido que apagarse jamás tal como este fuego,
a través de la noche,
dispersando la niebla,
volviendo para nunca más escapar.



COMO UN NIÑO BAJO LOS PIES


Esta mente ha pedido percepción,
inmersos sentidos debajo de la ilusión de una calle iluminada,
es esta noche,
última salida,
mostrando el filo del cuchillo,
gotearán las palabras carmesí,
naciendo enfermos,
enclaustrando el alma en oficinas y bodegas,
más allá de la mentira de los mejores recuerdos,
es el lodo,
es la mugre,
es el rechazo,
otro racimo que se ha perdido,
es el hambre.

Una vida más allá del suelo,
bajo los pies de los desposeídos,
inocencia que ha muerto,
el horror comenzando,
mentalidad contrariada,
cerrando los parpados,
mirando a través de la bruma y supurando
la saliva de la corrosión.

Rompiendo la superficie de un deseo vuelto en nada,
razón que no existe,
un grito que requiere su libertad,
sucede lo mismo cada día,
hace años que la vida luce descolorida,
hace tanto que el corazón de esta ciudad parece otro,
remplazado con pedazos de frío y oscuridad,
dislocado por lamentos peores,
la queja esencial no parece lógica,
la respuesta equivocada es la solución,
resultado llegado a través de esta infección,
esperando con las manos torcidas,
todo lo realizado,
es la culpa,
es otra patada,
directo en el estómago,
en medio de los ojos,
la locura de dormir bajo el rigor de un sistema tan desestimado,
es la desesperación de mirar nuevamente el amanecer,
vuela esta mente,
vuelan estás vísceras,
vuelvan para no caer en otra conocida fatalidad.

Cruel, cruel remordimiento.

Vida,
eres caridad,
un sonido culpable,
una batalla interminable,
eres demasiado corta,
un posterior lamento que proviene de la tumba,
vida,
eres tú solamente,
cómplice de todos los desperfectos,
algún día cuando todo termine,
por misericordia suplicarás,
es un juramento,
desvaneciéndose están los ánimos,
los edificios, las visiones,
los temores, las soluciones,
la luz milagrosa y todos nuestros amores.

Un instante desesperado,
todas las cicatrices se abren,
dañándote a ti mismo,
un brillo se apaga,
en los días cuando niño debajo del cielo,
si toda la belleza se ha ido,
permanece cerrado el porvenir,
lentamente resbalando hasta convertirse en despojo,
si toda circunstancia especial cruza desapercibida,
inevitable es percibir la fila interminable de nubes grises.

Este país es como un niño bajo los pies de los temerarios,
durmiendo con un arma bajo la almohada,
destinado al suicidio,
siguiendo los pasos desaparecidos de los extraviados,
nadie llegará entonces,
salvo los que se fueron entre los ecos de estos años,
marchitándose hasta perecer.

Voluntad de los vulnerados,
sangrando en placer de este delirio,
es profunda la herida,
calles que pueden parecer laberintos,
fases inútiles que sirven para distraer,
silenciando la carne,
corrompiendo la voz que duerme con quietud,
descalabro constante por someterse a la sobrevivencia,
la muerte espera con una sonrisa que no puede ser tal,
pesadilla que manifiesta su temblor,
encontrando una mirada real,
llevándose las mañanas hacia su fúnebre reclamo,
el mismo y viejo sentimiento egoísta,
suspiros ocultos que dictan la fantasía,
es oscuro el sueño,
es deforme,
cabezas y alucinaciones,
manos y un mundo al revés,
pies y todos los pájaros que ríen,
el toque de una esperanza...
...muerte por vejación.

Mañana se apagará el sufrimiento,
de aquellos con almas devastadas,
no hay infierno más allá,
contemplando lo negro en los ojos de la miseria.


jueves, 1 de diciembre de 2016

CAMPOS QUEMADOS


Instante solemne que corre por toda la vena,
se queda ciego un corazón manchado,
una pena, un agujero negro,
en el papel resbala el lápiz,
una voz queda atrapada,
viene y va en cualquier sensación,
a cualquier hora,
para todos una búsqueda de verdad y devoción,
no podría ser cualquier idea errada,
tendría entonces que suceder para no volver jamás.

Cuatro instancias,
en vital huida de esta mortandad,
los fantasmas animados,
los usuales castigos,
un día aburrido,
todo lo que se diga nunca será.

"Golpeame debajo de las luces,
rompe cualquier barrera,
mata este momento,
brinca en el fuego."

Los días se terminan,
en un instante que parece distinto,
los pasos no podrían variar demasiado,
en un suspiro,
en un parpadeo,
el remordimiento que se disipa,
un grito desesperado,
el encuentro triunfa sobre el destino,
marcando toda piel con sangre,
así de pronto golpea,
golpea el relámpago el suelo.

Punto ciego de la vida,
ruido construido de los huesos,
reclamando la justicia,
todas las palabras redactadas sobre el papel,
parca velocidad que supura el ardor,
son los árboles lamentos que permanecen,
una historia que no suena tan diferente,
peleando contra la corriente,
aumentan los cadáveres,
no hay otro auxilio,
no hay más posibilidad de sobrevivir,
un último racimo caído hacia el mar,
caído del cielo,
momento de mover el alma,
nadie lo menciona,
pretenden no saber,
en un destello que incinera,
es el alma y solamente,
el arma suprema.

"Somos los perdidos,
los dirigentes y borregos,
carne que yace muerta en el asador,
muere el sonido de las campanas."

Todo lo perdido,
escándalo.
Finalmente el destino habla,
una ráfaga directa en el corazón,
liberando la mente hacia el canto de los ángeles,
se terminan las necesidades,
una tumba,
aposento.
Destruyendo todas las emociones,
abandonando el cerebro bajo el hielo,
voluntades encontradas,
la ayuda jamás llegará,
el camino es uno,
es fatal solución.

Dejo solitario,
evasión de todos los sueños,
ninguna apariencia es consecutiva,
avanzando a través del mapa en deceso,
el horror será más grande,
las grietas temporales prometen ser,
estos ojos están ciegos,
la hoja permanece quieta,
es lóbrego su pronunciar,
todo y nada convergiendo para ser reales,
culmina este reclamo de libertad.

"Confiando en lo que no existe,
es la vergüenza de este dolor,
todas las palabras borradas,
todo lo que falta por destruir..."