sábado, 15 de mayo de 2021

EL TAMAÑO DE MI CORAZÓN

 

Terminé ayer,
de hacerme tantas preguntas,
estuvo mayormente nublado,
no parece nada personal,
pero si abres tus ojos,
otra es la respuesta.

Probablemente soy el problema,
no quisiera aceptarlo,
pero tengo la evidencia 
en mis manos,
probablemente seré o nunca,
una solución, 
no tengo defensa,
sólo interminables calles
para caminar.

Es verdad, no lo quiero admitir,
pero seré yo,
odio admitirlo,
un encanto,
creo haber terminado,
de recriminar lo que siento,
lugares a donde no he ido,
las cosas que nunca hice.

Tengo un corazón que late,
soy humano, poeta, loco,
quisiera cuidar las respuestas,
que nunca por obra
del destino, poseeré. 

Este es el tamaño de mi corazón.
¿Será un problema
o solución?
Soy un collar de diamantes,
algo bonito para apreciar,
una bestia que escupe,
algo feo para olvidar,
mira, este es,
quizá me haya equivocado,
pero este es,
mi corazón.


viernes, 14 de mayo de 2021

SI PIERDES TU FE EN MI

 

No podré mirar el horizonte cuando anochezca,
hay sudor frío en mis ojos,
es desamparo, es un filo lastimando
el centro de mi corazón,
si pierdo tu fe en mi,
no quisiera vivir en este mundo,
saber que las olas rompen 
cuando alcanzan la playa.

Si pierdes tu fe en mi,
morirían mis razones para respirar,
el abrazo con el que demuestras tu afecto,
tu mirada equivale un ramo de esperanza,
si no recibo tus palabras,
será como perder mi aliento. 

Aunque no parece importarme,
no quiero romper tu corazón,
estaré perdiendo la eternidad,
no quiero decepcionar tu confianza,
no podría volver a soñar.

Si pierdes tu fe en mi,
no sabré a dónde ir,
mi vida se volverá un desierto,
escaso de alegría, solitario,
no valdrá ninguna acción,
futura o pasada, lágrimas o el amor,
si pierdes tu fe en mi,
¿Cómo podré recuperarla? 

Mira, escucha y en mi confía,
no te apartes,
dame una pizca de tu bondad,
la guardaré como un tesoro,
con mucha estima,
para siempre, 
mía,
tu fe,
en mi. 



Ilustración: "Jacobo pelea contra un ángel" por Gustave Doré

miércoles, 12 de mayo de 2021

LA PIRÁMIDE

 

Escúchame, 
si me distingues en el eco,
mírame, 
esperando al pie de la escalera,
colérico e invidente,
una luz viene en reversa,
desde el suelo al cenit,
en colores que no son.

En su cresta,
la pirámide aguarda un secreto,
arena, tesoro, palabra,
la corona dorada, 
este corazón desea,
temor y furia,
corriendo de punta a punta
las extremidades,
este corazón obtendrá
una estrella que cae,
con su punta sobre la tierra.

Es la carne frágil recipiente,
para el espíritu,
con ánimo de perderse,
donde la noche respira,
sucumben los sentidos 
al calor de la negrura,
frente a mil opciones,
el mismo camino...

descenso.

Pirámide que respira,
ominosa,
cúspide de luz,
aciaga bestia de fuego,
pirámide que respira
y está abierto,
abierto,
su tercer ojo.

domingo, 9 de mayo de 2021

EL TAMAÑO DE TUS OJOS

 

Sentí la ausencia
de una idea equivocada,
respiré con la cabeza 
bajo la penumbra,
moví los pies y deshice 
el peso de este mundo,
cayéndoseme en los hombros,
todo fue somnolencia.

Y cuidamos las palabras,
aun después de morir,
colectivos que vienen y van,
fuera de los límites de la sociedad,
reclamando la justicia
que jamás tendrán,
nuestros pies descalzos
ya no se mueven.

Hemos perdido el ímpetu, 
en la mirada, en las acciones,
los días parecen haberse congelado,
y el tamaño de tus ojos nada dice,
ahora lo sabemos,
la vida dura más que eso.

Y no puedo decir,
si una centella equivale un pulmón,
aquí en la tierra,
sangra el paladar, el muñón,
porque tanto fue el deseo, 
una carta sometida por la desesperación,
oculta por la tempestad.

Y quiero que tus venas, 
sienta la depresión,
no vale gritar sin motivo,
no desesperes,
los imbéciles imponen 
sus motivos, 
porque hoy, 
el dolor es gratis.

No vendo rosas,
para que acerques tu nariz,
no pretendí mejorar el mundo,
soy tan ajeno y ahora lo sabes,
un humano sin cables,
y pretendo emocionarme
por el tamaño de tus ojos,
mis labios se mueven,
obsérvame mientras duermo,
nunca tendrás mis sueños.

Tienes una bomba de tiempo
quemándote las manos,
prefieres no ver lo que sucede,
tu lengua es una navaja,
pupilas que te ofrecen su amistad,
y un cielo muy grande arriba,
muy lejos, todavía. 



Ilustración: "Ojos sobre una mesa" por Remedios Varo

SIGMA I



Abre el cielo,
tal como tus ojos a esta vida,
apertura de nubes auspiciando una sombra,
atrapando un cuerpo carente de luz,
es ceguera prematura,
enajenando la búsqueda
y sacudiendo los sueños.

Es música de la revelación,
ciencia histórica de Dios,
persecución de la poesía,
siglos convertidos en polvo,
grabando el movimiento sobre arena,
bajo el rojo de las manos.

Sigma elucubrando, 
sobreviene una remembranza,
abre cielo tu memoria,
sin voz que repita las palabras,
melancólicas ordenes de extrañeza,
¿Por qué el ímpetu fenece?

Es momento de desmitificar la juventud,
fascinante gloria de su goce,
sus carencias: elocuencia y razón,
sentimientos disfuncionales,
su oscura percepción.

y existe regocijo más allá de los cuadros,
abre tus alas, ahí donde el falta el aire,
resurrección y arrepentimiento,
aun hoy, el espacio es un reto perdido,
olvidado de misericordia,
fácil es caer y ser exiliado.

Transformando la vida,
antes de firmar frente a un millón
de luces, ojos y palabras,
en su forma definitiva:
materia de carne,
materia de hueso,
materia de sangre,
y serán mis pensamientos,
venas inflamadas,
supurando los mismos sueños de ayer,
volviéndolos el futuro, la alucinación,
los fantasmas que vienen y van,
sin más recuerdos que el presente.
 
Abrase la tierra,
apunto de romperse,
norma requerida sobre papel,
cortándolo a las doce sobre Sigma,
papel sobre papel,
roca sobre roca,
cuerpo desvaneciéndose con el alba...



miércoles, 5 de mayo de 2021

EL NOMBRE DE LA CABEZA


Reencontré la cabeza,
frente al umbral de luz,
colgada tras la puerta,
estos sueños manifiestan
el eco de mi temor,
una sonrisa que nada dice,
ojos que sólo me miran.

Y pretendo rememorar,
los días cuando la vida
apenas comenzaba,
congelando las emociones,
pasajeras como los años,
como un mar que desaparece
tras cada amanecer.

Será la nausea perseverante,
murmullo de las olas,
suspiros que se pierden 
tras la cortina del crepúsculo,
aliento que mancha el
cristal de la ventana.

Todas las pesadillas,
son en razón del amor,
rapaz como un golpe,
agujerando el corazón,
conformando la miseria,
es el destino, el nombre
de la cabeza.



Ilustración: "Salomé con la cabeza de Juan Bautista" por Onorio Marinari

CANÍBALES


Bienaventurados,
sean los que afronten la vida,
golpeándose la cara
con el corazón en la mano,
y en sus latidos,
reclamen su nombre.

Agraciados,
los que adoren el final más cercano,
resintiendo el peor de los dolores,
pendiendo de un hilo,
augurando su propio destino.

De luz y oscuridad,
yendo a ciegas,
a través de este mundo animal,
antes de morir,
todas las siluetas respiran,
son ellos,
los caníbales.

Dios nos guarde...

Oh virtud,
torcida virtud,
en cada pasillos de todo hogar,
vertiendo su miedo,
contando las horas,
es el momento de maldecir,
con el corazón azotado
 y de sangre chorreando.

Creo que vamos a morir,
cruzando miradas,
en una calle abarrotada,
bajo el sol que brilla
siempre tan alto,
todos, como animales,
un golpe tras la cabeza,
un disparo entre los ojos,
un cuchillo en el vientre,
ay, por este destino,
por ser nosotros,
un millón de carniceros.

Tú y yo despertando,
del mismo sueño,
susurra la voz más gentil,
porque pronto moriremos,
un juego donde nadie gana,
degustando de la carne y hueso,
despojo y pellejo.

De luz y oscuridad,
soñando un día sin sol,
exhalando aliento,
sea de la noche,
misma que nadie reconoce,
mirada húmeda,
las siluetas también sangran,
son ellos, caníbales,
corriendo sin pudor,
por cada pasillo de este
pervertido universo.

Heridos y derramando 
lágrimas, un mar, cascadas,
yendo por el pabellón principal,
agitando alhajas, manecillas,
plata de un día que jamás
nos sonreirá,
edificando la masacre,
el dolor que gime y chilla,
y arrojados al fuego,
soñando con ser cazadores.