domingo, 31 de julio de 2022

PRIMEROS AUXILIOS

 

Inhalé fuerte el aire
de cualquiera de estas noches,
en la vida, en medio de un sueño,
hundiéndome a partir de lo sagrado,
concepción extraña e indiferente,
recostado en esta cama de púas
y saludando, de costado,
a los ángeles que torturan...

Algo se deslizó de entre mis ojos,
un rojo profundo, doloroso,
mi cabeza dio vueltas 
alrededor de la tierra y de regreso,
colores de un milagro desconocido,
un trago más,
mil carcajadas,
ensordecedores aplausos,
el rey ha caído.

Te escucho corazón,
romperte en la oscuridad,
tan seca mi boca, tan duros mis pies,
cruzando un laberinto sin puertas,
esta vida es cansancio, 
es temor, es lluvia que derrite,
sin luz, sin otra vista más allá
de mis manos,
y duele incluso respirar,
esperando que suceda no lo real,
sino lo imposible.

Y pareciera que el único camino
conlleva un precipicio,
antes de llover,
rondando sin destino,
hoy, cuando las luces encendieron
inesperadas, un golpe directo en la frente,
fuerte inhalé para sobrevivir,
una bruma, una promesa,
un instante compartido en la profundidad
de este infinito cielo, tan negro,
en la profundidad de este mar 
rojo, como fugaz llamarada.

El tiempo se convierte en oro,
preciosas pepitas, el desprecio,
olor húmedo a flores,
esta noche, la última,
el pavimento son vibraciones,
hola, ángeles, hola,
soportando este dolor que brota
desde la médula,
soportando esta corona 
de madera, de espinas,
es la noche, la última de todas
antes de despertar,
en algún día anterior,
detén este carrusel,
detén este vértigo,
la carnicería,

dame suspiros,
un instante que no vuelva 
a estar perdido...


Ilustración: "El Regreso" por Dean Gioia

LA VARIANTE

 

El mundo está compuesto de murmullos,
indiferentes al compás ineludible del universo,
el veneno está en el aire,
frente al espejo,
celebrando los placeres,
la borrosa línea que compone la carne,
pueril visión que  siempre y grita,
esta es la tierra que duerme 
mientras el sol en silencio espera,
la consagración de los opuestos 
con sangre de iguales.

La vida es trasladarse de un lugar a otro,
ahí, donde el crepúsculo dura poco,
el momento instantáneo sin ruido,
cual cansancio en los ojos,
dolor en las manos,
respirando lo que debemos creer,
mirando sin parpadear,
la inmensa boca de la nada.

Sucede lo mismo con la edad,
es destino contrario a un deseo,
incontenible como injusto,
soberbio e irascible,
sacrificando su fragilidad,
uno a uno, de frente a frente,
encontrándote perdido
contigo mismo sin reconocerte.

Y qué dice este mundo 
compuesto de murmullos,
es peligroso concebirse humano,
siempre dispuesto a morir,
sin mantener firme su nombre,
único y a prueba de todo.



ANESTÉSIAME

 

Viví temiendo los horrores,
cuando este mundo ciego,
se acompañó con una hoz y martillo,
seguimos una bandera sin rencor,
quemando los libros,
indagando por un bien superior.

Recuerdo las tardes en la pradera,
cuando los veranos nunca mentían,
momentos felices junto a 
mi familia, bebiendo juntos
del aire cálido, acercándonos 
peligrosamente a la orilla.

Nunca entendí lo que el amor 
pregonaba en mi puerta,
sólo vi por la ventana
cuando los borregos llegaron al matadero,
dije entonces, sácame de este sueño,
antes de arrepentirme,
antes de adorar lo abominable.

Solté una mordida sin dientes,
a la piel rugosa de la manzana,
ahora que envejecí,
dolieron como si me odiaran,
acerqué a mirar de frente el abismo,
una boca sin lengua ni luz,
mordí la calle sucia y helada,
alguien vino y narró su penitencia,
aquí, en algún lugar,
jamás opté por sobrevivir.

Recibí una carta con amenazas,
un régimen esperaba tanto de mi,
abusar de los débiles,
degustar de la juventud con nueva cara,
mecer una cuna antes de incendiarla,
alguien vino y ladró en mi oreja,
alguien vino un día,
y jamás se despidió.

Ayer presencié un milagro,
un zumbido muy molesto en el cerebro,
todos los ejércitos abandonaron las armas,
salvo aquellos cometas azules,
salvo los pandas rojos,
salvo las estrellas blancas,
salvo la guardia negra,
salvo los titanes con franjas de hielo,
otros fueron los afortunados,
por evadir el honor 
de una interminable tortura.
 
Alguien habló entre sueños,
cuando sus parpados imaginaron 
una televisión con vista al pasado,
alguien dijo mi nombre y olvidé
todo lo que necesitaba no saber,
alguien metió una aguja en mi muela rota,
dije "anestésiame o nunca sostendré
las súplicas de tu régimen condenado".

Perderé la cabeza 
entre el fragor de las balas,
marcharemos para arrepentirnos 
de tanta sobriedad,
por el mismo camino donde 
tantas veces, 
ya estuvimos.


POZO SIN FONDO

 

El descenso es un baile peligroso,
prepara tus cuernos
e intenta no ahogarte,
oculta tu nombre
entre una marea de aguas negras.

Pareciera un sueño,
una distracción infame,
pero es un paso a la vez,
ahora que ha muerto 
toda alegría,
pueden pasar mil años ahora,
la caída es la misma.

Deshazte de la distracción,
inyecta con rojo el iris de tus ojos,
apremiante, deslizándose en la saliva, 
por fuera de la carne,
imperturbable como los huesos,
un destino incierto,
hundido en la más densa
oscuridad.

Y el transcurso parece infinito,
un túnel sin dirección,
antes de chocar con la tierra,
contra su vida inocente,
en tanto giras y la música continúa
ardiendo, en tus venas,
en tu cabeza, 
cayendo como una bala sin rumbo,
cayendo en este pozo sin fondo.

El mundo te acerca a su límite,
en seductora ilusión,
un paso a la vez,
cada fecha marca un peldaño,
pero ninguna es certeza,
si al final de la caída,
habrá fortuna o 
nada absoluta.

Abandona la esperanza,
cualquier verdad o brillo,
vas cayendo de noche,
más densa, más penetrante,
cayendo sin cuerpo,
carente de alma,
tu corazón se aplasta,
cayendo en este pozo,
cayendo en espiral,
golpeando las rocas
con tus dientes,

cayendo

cayendo

en 

este 

pozo

en 

la 

vida



Ilustración: Gustave Doré

lunes, 25 de julio de 2022

UNA FLOR EN EL ESPACIO


Tuvimos bien a encontrarnos,
en otro tiempo y realidad,
cuando el sabor de los pétalos
fue manifiesto ineludible,
amargo y desconocido,
tuvimos bien, mirarnos a los ojos,
sin comprender una palabra
suelta de nuestros labios.

Y he meditado el significado
de nuestro transcurso en la vida,
fuera de este mundo,
cuando una gota de imaginación 
transfiguró la santidad del silencio,
en compleja destrucción,
cuando nadie creyó nuestro relato,
nadie escuchó jamás
el corrompido eco de
nuestro marchito corazón.

Junto en el mismo entronque,
bebimos de la saliva,
un pétalo por cada rostro de flor,
el color inmenso, blanco e impasible,
abrimos las manos hasta descarnarse,
y la verdad se nos reveló
en boca de Dios,
confundiendo las etapas que 
debíamos cruzar.

Deja mi recuerdo en el pasado,
un tan remoto que ninguneé la existencia,
un momento difuminado entre corrientes
de aire o agua, tan constantes y perniciosas,
escalones arriba que dignifiquen el descenso,
mírame de nuevo en la pupila
y sabre para siempre tu nombre,
recúerdame la eternidad,
ahora que hemos lastimado el cuerpo
e intercambiado destinos.

Aunque quedemos atrás,
reencontrémonos en nuestro momento
de mayor soledad,
con el alma destruida,
con lágrimas frías,
transformando el laberinto de la existencia,
el caos de la muerte tan próxima,
en el brillo de una estrella,
en la promesa de un mejor mañana,
el último recuerdo,
antes de por siempre repetir
lo que nunca queremos.



Ilustración: Jeff Lemire

MANCHAS EN MI CARA

 

Tu mente sobre un espejo,
porque tus ojos dicen cuál niño fuiste,
un clon de otros desperdicios,
una persona sin significado.

Tus manos llevan la huella,
el declive futuro como señal del miedo,
son las diez con once de la mañana,
y cada nota es una página ardiendo.

Es verdad y sustento,
sostener sin culpa el gatillo,
éste grita como si fuera el fin del mundo,
tu mano guía la sombra,
tu mano retrata cada partícula,
la ceniza o tu misma sangre.

Eres o soy,
un terrorista,
alguien que quizá defienda la vida,
el opuesto directo a todo lo que 
la sociedad confirmó de mi,
atrapando mariposas,
cosechando los frutos,
viviendo en la oscuridad,
eres o soy,
el nombre que todos temen,
alaban o utilizan.

Trataste de no matar,
encumbrando un destino que dijeses propio,
imitaste planes ajenos,
empuñando un deseo y estirándolo 
hasta quebrantarlo,
porque nadie puede controlarte,
controlar la vida,
y tendrás que matar o ser muerto,
es voluntad del pueblo,
de los poderes externos
que tanto doblegan este mundo.

Mi cara es el espejo,
tu mente el plato caliente sobre la mesa,
manchas sin color,
lesiones sucias que tanto necesitamos,
sin tratar de salvarte,
manchas en mi cara
y un secreto aun por resguardar...

una lucha que jamás termina,
es la muerte que siempre llega.




jueves, 21 de julio de 2022

PIES

 

Algo se arrastra, 
donde nadie puede ver,
un rayo de luz que consienta calor,
muy pronto a desaparecer.

¿A dónde esperaría ir?
Cruzando el umbral más próximo,
cuando las puertas estén cerradas,
indispuestas a la caridad,
si acaso la vida es un tema recurrente,
si acaso fenecer es la respuesta.

Sin embargo,
un día de estos amanecerá,
cuando el espectro de la voz 
rompa con la superficie del cielo,
y éste llore una tormenta,
reflejo de una intención maliciosa,
pronto, algún día, 
mis pies me llevarán afuera.

Si hoy es el momento,
esta iluminación se extiende 
alrededor de mi ojo,
permanece oscuro 
y no quiero preguntar,
¿Alguien esperará todavía?

No hay evidencia o razón,
siguiendo una sombra,
sin nombre, sin forma, sin derecho,
sus pasos son el único sonido.

Tantos los caminos, 
ahora significan lo desigual,
instantes perdidos en ojos de lo divino,
cada intervención por el entendimiento,
superior o en descenso,
resultan en sufrimiento.

Un día mis pies sabrán algo más,
algo que yo desconozca,
la historia de un fantasma,
un día de estos, el ocaso será inválido,
refulgente espíritu en colores santos,
o cuerpo, movimiento, sudor, lágrimas,
lo que sea en la vida,
quizá lo indispensable.



Ilustración: "Lonely Ride" por Hans Thomas