viernes, 14 de diciembre de 2018

29


A mis 29
sobrevino toda oscuridad,
con la partida de mis 29
me despido de aquella juventud,
De la duda al miedo,
hoy,
brilla para mi otro sol.

La vida no es una metáfora.

Los pasos,
Las huellas
El sonido
Las sombras
Levanta las manos, soñador
Regresa por tu camino
Avanza y no pierdas la línea
Perdona todos los recuerdos
Y olvida el rencor
Cultivaste grandes hectáreas
Fueron diez años muy largos
Fueron diez años.

Encontrado la razón y causa,
no pertenece al hecho de lamentarse,
la distancia que aparece con los años,
esos encantadores recuerdos,
y las decisiones tomadas,
este carácter maltrecho,
ahora el mundo se percibe tan distinto,
ha cambiado,
así como el sufrimiento,
y la duda nunca parece terminar,
es la ilusión que no desaparece.

A mis 29
resultó cierta la opción,
de perderme, no continuar,
alucinar con tantas otras historias,
renunciando a la propia,
sobreviviendo de sueños inútiles,
llorando bajo la lluvia,
hundido en la soledad más oscura,
alguna vez,
resultó un refugio,
una solución muy cómoda.

Privado de la solución,
fueron demasiados años
en la misma privación.

Privación  auto infringida.

Una herida abierta.

Podría ser un desconocido,
para siempre,
arrastrando los pies en el pavimento,
ese no es mi deseo,
hoy aprendí demasiado,
haré lo que tengo,
a manos llenas,
más allá de lo que no puedo,
eso no existe más,
las sombras quedaron aquí,
esa duda y desesperación,
perdono el pasado,
me perdono,
porque de ahora en adelante,
me equivocaré más,
adiós al arrepentimiento,
adiós a esa desgarbada figura,
29 años de auto marginación,
quiero vivir.

Viviré.


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