domingo, 16 de diciembre de 2018

HYDE


Invítame a entrar,
saliendo de este cuerpo,
una prisión,
nada nuevo por desaparecer,
días de diciembre,
tranquilos,
callados,
como todos los demás,
uno entre la maleza,
uno entre las calles,
mírate en el espejo,
reconoce mis facciones,
conoces mi nombre.

Y soy la pesadilla,
una dualidad,
aquel que consideran un loco,
careciendo de estribos,
montando un espectáculo en verano,
variedad de rostros,
un circulo cruel,
donde todos los demás gritamos,
concebido como el antagonista de un sueño,
un corazón convertido en saeta.

Oculto,
el señor del ímpetu,
bastardo de todas tus vidas,
permaneciendo en la sombra,
no niegues mi nombre,
tienes un compromiso conmigo,
habremos de crear la llama,
quemando las casas,
quemando la lluvia,
el futuro.

Habrás olvidado que soy un hombre,
motivando el desprecio,
tanto como saberte respirando,
duele, sentir un golpe en el rostro,
indefenso como una criatura herida,
sangre derramándose en la oscuridad,
ignorante de lo que sucederá,
tan libre de las pasiones de la sociedad,
eres mis ojos,
soy tu nombre,
juntos somos cadenas,
cortemos la carne.

Y sólo quiero ser libre,
sácame de aquí,
guíame,
fuera de este mundo,
tumbado sobre la cama,
mándame matar,
no detendré mis pasos,
a propósito dirigidos al abismo,
decepcióname,
juntos, no hemos nacido,
la visión tras los parpados oscura es,
tú y yo bajo el mismo techo,
en el cordón umbilical asfixiados,
compartiendo la misma cabeza,
los mismos sentimientos,
colisionando el sol y la luna,
el amor y el odio,
cubriéndonos de la lluvia con tu sombra,
utilizando mis manos para sangrar,
victimas de la poesía,
atrapado en los mismos ojos.

Lágrima de la locura.


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