Moviéndose,
cabello delgado,
respira el viento,
iluminado,
oscuro.
Desde el rabillo,
ojo del día,
mirando de un lado a otro,
discreta identidad,
un fantasma.
Versos de noche,
encontrando la voz,
en reverso,
alegoría extraña,
ciudad con dos caras.
Siete con siete,
brilla resplandor,
jugando con fuego,
un baile eterno,
mundo de carne y hueso.
Surgiendo bajo
los parpados,
demasiada luz,
aumentando su
rigor la oscuridad.
Una bebida,
un aroma,
ambas manos,
ojos, brazos, pies,
terror,
emoción,
voz como cristal rayado,
atrapado en medio,
la vida es ningún lugar.
Cordones de metal,
arrastre lento,
vivir es éxtasis,
en silencio y gestos,
dame crueldad,
versos cortos,
poesía.
Voz de diamante
y Nada más.

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