jueves, 26 de diciembre de 2019

ENCUBIERTO


A los pies de la puerta,
es el día o tal vez,
luz de noche desprendida 
desde tus ojos de verde pasto,
tu veneno desliza muy despacio,
es una llamada, es una invitación,
destello leve que cega mis
ojos extraviados.

Se deslizan por tu mejilla 
lágrimas que saben a mentiras,
el susurro en tus sueños,
una diminuta eternidad,

sometida a tu veracidad,

qué es lo que buscas,
qué dentro de mi piel
 encontrar esperas.

Deslizando la moneda en tu lomo,
vayamos a jugar esta historia,
impresa con necedad,
dame un ojo formal,
estirando los colores bajo tu casa,
hemos comprado los cuerpos,
son la infinita carcajada,
un juego de cartas mortal,
toque de queda a nuestros nombres,
la broma universal y su bufón,
eso mismo soy para ti.

Deslizando la edad entre vapores,
eso mismo dijiste,
considerando sin fin de dolores,
bajando del transporte,
cuestan demasiado los años,
atrapando la sombra en el pasado,
sangran las esquinas,
nadie puede igualarte a ti.

Deslizando estas lágrimas bajo la roca,
a fuerza de soledad,
tirando la vida en un hoyo,
despidiendo otra ilusión,
fracturando su esperanza,
aparece el sonido,
son huesos rotos
 y su latido que se pierde,
aquel que grita y exaspera,
ya no existe libertad.

Todo es razón
a la mejor perdición,
nadie se iguala a ti.

Jamás.


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