Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
miércoles, 4 de diciembre de 2019
YO, ROBOT
Jamás sabré,
motivo suficiente para comenzar,
irremediables pensamientos,
tan llenos y cortejados por la vida,
es la desesperación suicida.
Metal pesado,
una forma de existir,
carta bomba,
eterno romance con la
peor realidad.
Robot de éxtasis,
carne y hueso,
música y sonido,
cómica ansiedad,
baile demencial,
jamás lo pensé demasiado...
Llorando una ventana abierta,
luciendo muerto en vida,
los racimos del dolor,
caminando por esta calle,
salvaje alucinación,
piel impenetrable,
loca ansia por matar.
Máquina blanda,
la próxima dimensión,
agujero de bala,
rayos catatónicos,
explotando de buena vez.
Tantos son los años
sumergido en la peor envidia,
orgía de sensaciones,
la vida me lo hará saber,
soy uno del montón,
poeta en aras de animal,
presumiendo fobia tras fobia,
pánico sobrado e inmisericorde.
Cerebro electrónico,
un conejo que recuerda,
tantas idas oportunidades,
eres y no eres,
una ciudad en el olvido.
Conteniendo los rencores viejos,
aullando sin emitir sentimiento,
no quiero ser histórico,
imaginado una vida diferente,
si acaso tal cosa existe,
seré un guardián colérico,
sólo puedo funcionar en reversa.
Esto se ha vuelto personal,
lo sé y ya no quiero ser,
tú eres un robot,
reflejo de mi singularidad,
heredando la próxima piel,
cortejando fantasía con peligro.
Esto es último discurso,
definitivo baile,
nadie llega por sí solo,
dejo de auténtica vida,
tan sólo un sueño de crema...
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