martes, 3 de diciembre de 2019

EL DÍA DE LAS ALMAS PERDIDAS


Bebiendo vino desde
los labios de la flor,
el tiempo es una enfermedad,
cada día es un lamento,
elemento asesino,
en rostro de ráfaga de viento.

Mira tu propio encabezado,
televisión fantasma,
cada desastre es ruido,
este mundo gira equivocado,
vendiéndose por cuentas de vidrio,
los candiles fueron apagados.

Bebiendo de la última copa,
tragando un juicio,
cáncer de piel y venas,
aplaudo cuando la noche son
 partículas,
aplaudo cuando pierdo
 toda razón y domina el miedo,
el destino es la copa vacía,
una caridad,
un sueño.

El día de las almas perdidas,
una lengua seca,
a través de la bruma del sol,
deambulando sin hallar destino,
un juego mortificado,
bebiendo cristal cortado,
humo,
cuerpo de mis ancestros,
húmedo,
como el recuerdo
 de fatales lágrimas.



Ilustración: Henri de Toulouse-Lautrec 

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