lunes, 9 de diciembre de 2019

TODOS SOMOS ANIMALES


A decir verdad y durante un milenio,
cuando bajó extraño estimulo, quedé ciego,
brillaron las pantallas dentro de ociosos recuerdos,
caí entonces en cuenta,
escriturando los placeres, las posesiones y un desván
 cubierto con oscuro polvo y nada,
ay de aquellos que diario recitan equivocado alfabeto,
repercute una voraz consecuencia.

Visualizando en propia piel y no es lamento,
segundos enfundados en fuego,
cortando poesía y saturando el cerebro,
a fuerza de inmensa necedad,
las noches son lluvia y los días son fuego,
es verdad, es acto de aparición,
desdeñando magia pero no escritura cruzada,
como los disparos de sinalefa,
a voz de fragilidad y cuerpos raros,
contraria lucha de voluntad,
¿Qué le hicimos a la inocencia?

Simpatizamos con la violencia.

Uniendo los puntos a través del sonido,
una diligencia improvisada,
son fichas y otros surtidos,
dime y sonreiré,
preludio finalizando el viaje,
martirizando la carne y otro instante
 para serenidad con "s"
porque también nosotros somos sangre,
 y con "s" somos y revelación, resuelve,
irrumpiendo con "r" mi ordenanza.

Voz en eco, español
detrás del festejo vertido en ríos,
las mejores intenciones y todos preguntando,
han conocido a la cierva,
y recuerdo el encuentro de amor,
pero nunca, de aquí habrán de salir.

Cuando el miedo conquisto Nueva España
y la gente preguntó con desorden,
otro cambio bajo las muletas de la máquina,
denostando clasicismo a meses venideros,
cuando los padres se volcaron en hijos
 y los hijos en hijos de su puta madre,
valiente dicción:

"Nada veas, sólo escucha".


Última cacería.

Por qué habrían de perecer,
cruento combate por encima de prolongada
 estela con piel de miranda, tan lejos y cerca,
no puede ser sino un sueño acertado o errado u ambos
 cuando todos somos animales y el frío es corazón
 de la mismísima tiniebla, ¿Por qué tiembla esta máquina?

Es cuerpo donde todo sucede y estoy ciego,
no confíes en las promesas, sólo existe escribir como
 fuente de verdad y revelación y estímulos de éxtasis compuestos,
algo sucedió antes en la juventud azul y verde,
este cuerpo es metal, es blanco, es universal, una rueda roja,
este cuerpo no es mío, es mente, universo, blanco, cura y suceso,
lloran los cuerpos y genera certeza como golpe del imperio,
 neo física en libros electrocutados en el centro de la ciudad,
líberame de este delirio,
cuando todos seamos máquinas,
sordas, ruedas y tuercas,
hoy, somos duela donde caminó Porfirio,
dame pase directo a Líbano,
moriré cruzando la calle y resulta ser más bella Italia.

Perdiendo tiempo desnudo y comiendo de la nube azucarada,
los instantes de talento, treinta como minutos grabados,
somos animales, tan desnudos, indefensos y curtidos,
a reserva de malograr equilibrio,
las noches y sonidos, música experimental y ruido,
a toda velocidad y volumen para reventar,
las noches son ninguna y soledad,
las noches son ardor de hoguera,
desvelo como si el mañana existiese en un sueño,
los muertos vencieron,
somos animales,
ten vista desde un cuerpo embestido,
fémina robot y retrato surrealista, dada, constructivo.

Termina el-poema.


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