Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
miércoles, 11 de diciembre de 2019
LA SEMANA PASADA
Ay de todo este pesar,
ayer que fuese una tarde oscura,
andando de ida y regreso,
cargando con el dolor,
dentro del pecho,
cuando el viento volcó en frío,
como un golpe duro en mi rostro.
Ayer, cuando el cielo negó,
su clara respuesta,
tal resultó mi cansancio,
mi sorpresa,
el cielo está roto,
romperé pronto a llorar.
Ayer, fue todo perfecto,
agua tibia descendiendo del cielo,
un ocaso amable en el verano,
uno de esos cuando la juventud
canta alguna historia,
recrudeciendo su inocencia,
dejando tras su cruce,
pastizales barnizados con sangre.
Y cierro los parpados,
saltan por encima de mis sueños,
recuerdos empañados como
cristal de mi ventana,
recuerdos que son dolor,
rasgando mi piel como navajas,
allá quedó el secreto de amor,
perdido para siempre,
la mirada en una calle destruida.
Sí, un ayer ominoso.
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