Hoy,
abrí la ventana,
como todas las mañanas,
ahí estaba el mundo,
tan igual y sin moverse,
caminé de reversa en mis días,
examinando los recuerdos,
cuando el hoy,
decidió repetirse,
permanentemente.
La mañana fue sacra,
hace veintisiete años,
recobré el enigma,
un juego que nunca entendí,
caminé sobre las nubes,
sobre un puente en el cielo.
Con una idea,
deambulando por mi cabeza,
una sensación que rasga mi piel,
una capacitación larga,
adentro y afuera,
comprendí la metafísica
de las palabras,
el concepto es una cadena,
el dogma, un candado.
Ay, de toda esta muerte,
colgada en los puentes,
de los testículos,
pintura fresca sobre ladrillo.
Ay, de toda esta violencia,
lanzándose a través de un cristal,
porque hoy y siempre,
la humanidad
puede hacer todo,
la humanidad,
puede destruir todo.
Aquí están las horas,
y el mareo,
cobrando su excedente,
un beneficio que nunca
experimenté,
aquí está el abismo,
una promesa rota,
un montón
de datos sin importancia.
Hoy,
me miré en el espejo,
esperando un mejor día,
ese mismo que se quedó
atrás en el tiempo,
que no llegó conmigo.
Hoy,
quiero que nada importe,
me arrastro inconsciente,
preguntando lo que nunca sabré,
fracasé.
***
Terso,
este desamparo que siento,
su cómodo abrazo,
amenazando directamente
mi corazón.
Habré de lanzarlo
en catapulta,
para salvarlo.
Y pasa el tiempo,
cobrando lo que no le debo,
pasa el tiempo,
incurriendo en malas decisiones,
cuando a los veinte,
un libertino despertó,
aunque nada realizó,
o deshizo,
sólo un rostro fantasma
en mis sueños,
nada en absoluto...
nada en absoluto.
Cayendo desde el acantilado,
con el vacío en mi vida,
un hueco tremendo,
en este pecho,
en mis aspiraciones,
en el conocimiento,
en mis dilemas,
en mis fantasías,
así se me escapó el tiempo,
barriendo con los deseos,
dejándome este
mareo...
Amenazando en silencio.
Y será un prejuicio de mi imaginación,
mi corazón corre tan veloz,
dejando mis ideas a un lado,
este lamento no se va,
no sé dónde estoy,
si es mejor afuera permanecer,
si soy una ilusión,
si mis años no fueron una mentira,
si la nobleza no es el peor de mis errores,
si tantas veces me he equivocado,
si acaso la muerte,
ya se aproxima,
si la vida resistirá en mi cuerpo,
si tengo que terminar de caer,
si volveré a levantarme
por la mañana,
si despertaré con el corazón
hinchado...
que sea de amor y compasión.
***
¿Cuál puede ser la diferencia?
En este día,
temeroso del mañana,
de los sentimientos que
no tienen peso,
de las nuevas dudas,
estímulos que pasaron por alto,
tantas historias por ahí,
esperando sangrar la pluma.
Cantándole a la revolución,
semanas enteras en la juventud,
cuando el sol brilló
enorme en los ocasos,
cuando las noches fueron
faenas sin final,
tan vacías por dentro,
disfrazadas con risas,
esos brincos en el tiempo,
alientos mezclándose,
en nuestras bocas,
nuestros labios no
distinguían.
Y ahora,
voy para donde hay lágrimas,
narcolepsia sobre mis hombros,
y el tintineo en el pecho,
tras el cuello,
como un arma que apunta,
escucho la vida romperse.
Tal vez,
un pacto con el tiempo,
solucioné los errores,
tal vez,
un pacto de sangre,
intercambiar esta mente
por otra,
transformar esta vida
por otra,
tal vez,
pagar la factura es mejorar,
tal vez,
obtener valor de algún lado.
Y me arden los oídos,
esto se va acelerando,
el mal que aqueja lento,
desde adentro,
habrá valido mucho,
salir corriendo,
ganar una competencia
que nunca existió,
una carrera contra el tiempo,
con un costo alto,
para mis bolsillos con aire,
un costo alto,
cabello, arrugas,
amigos y otros humanos.
Es una carrera contra el tiempo,
ahí donde falta el aire,
cuando la muerte,
es la única promesa.
¿Por qué no lo vi llegar?

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