martes, 6 de octubre de 2020

OJOS DE LECHUZA

 

Hazte de una idea,
tan grande como 
el océano azul,
una mentira de sufrimiento
predicando tu anhelo,
no es culpa de nadie,
sólo tuya.

Aquí vienen los sonidos
las sensaciones, las texturas,
la violencia,
bajo el rigor de la luna,
el calor, el miedo, las emociones
y la alucinación...

Mírame en el espejo,
holgazaneando como una mosca,
pudriéndome,
mirando nada sobre la pared,
calando mi aliento,
asqueroso, procedente 
de un caballo muerto,
una sombra tras el vidrio,
transparente como la tentación.

Y se escucha,
se siente,
recorriendo la piel,
asustado,
porque la voz te lo dicta,
rechazo todo lo que tenga
que ver con este momento...

Te has escuchado,
cuando preguntas si la vida
es oro, brillante y pesada,
cuando la sumerges en el lodo,
bajo las semillas
que todo mal procrean,
anzuelos y moretones,
quiero que veas,
tras el peligro de la noche,
un abismal vacío.

Encontrarás tu corazón,
cuando encuentres la muerte,
un significado salvaje,
la coartada perfecta, cristalina,
creíble para un mundo de rodillas,
donde la humanidad desea y poco alcanza,
así se siente perder saliva,
cuando palabras y acciones
nada significan.

Crecen las pesadillas,
carcajadas que ponen
los pelos de punta, 
es imposible pensar,
tras largas horas sin sueño,
tal vez, un pago con sexo,
cuando todos quieren respuestas,
pero jamás preguntan 
no preguntan lo que necesitan...

Carga con tus charolas,
con tus nombres,
tintas, libretas, recuerdos
de tardes inmortales,
abraza el brillo de un sol rojizo,
cálido, de voz grave,
aquí nos separamos,
donde la noche revela 
mis intenciones.

Y sabrás tú, 
si los huesos también bailan,
como milagro que llega de oriente,
es un tercer ojo que se bebe, 
en un sorbo y ay, mutantes
con rubís en los ojos,
garras como espinas de metal,
pelaje azul y mente dueña de mis pesadillas,
no es miseria, es lectura,
un océano te está llamando,
y yo,
me estoy muriendo por dentro.

Así vuela y no se apaga,
la locura en mis ojos de lechuza,
salvaguardan los extraños,
tibia, tibia, tibia piel y dibujos
que son rayones.

No quiero soñar,
sólo hundirme en el agua,
llévame en tu botella,
ahogado en tus consideraciones,
esclavo de un licor 
con sabor a menta.

Si lo sabes,
no sabes nada.


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