viernes, 16 de octubre de 2020

TSUNAMI

 

Ay, de los imperios,
que se funden en el mar,
esperando salga el sol,
clamando en silencio,
bajo el cielo azul,
una respuesta 
en su mirada.

Todo será una fantasía,
hielo bajo los parpados
de una mente apartada,
puertas que nunca 
más se abrirán.

Ante el desastre,
inminente por todos lados,
un tsunami en mis ojos,
cruzando el camino
y pretendiendo no existir.

Ay, de las estrellas,
ocultas en la noche,
egoístas, callando su guía,
aquí parte el futuro,
los días nuevos que 
lentamente ahogan 
su esperanza bajo la espuma.

No creo que pueda importarme,
la vida inició sin mi, 
ganando más de lo que
imaginamos,
humanidad,
no creo que pueda
importarme ya,
porque ningún corazón
capacitado está
para perdonar.

Si acaso mi verdad
es mentira,
he vivido sin dirección,
este momento es crucial,
aquí viene,
una ola gigante del mar,
hierve bajo mis manos,
furioso y negro,
aquí viene
la pesadilla.

Oh, este mundo,
tan grande y abierto,
bello y descalzo,
lamentándose,
apenas respirando,
existiendo tanto mar,
tanta tierra en el fondo,
ahí, donde pierdo
mis palabras,
donde lo profundo
oculta mi voz,
donde prefiero
ya no despertar.

El mar clama con arrebatos,
mi hogar ya no es,
la edad reveló su ausencia, 
no hablaré más,
este ya no será un lamento,
cínico y perdido.

Bajo el agua,
todos desaparecen,
incluyendo las sombras
y su letargo.

Y aquí estoy,
una noche,
en medio de ningún lugar,
con ilusión por encontrar
mi propio tsunami,
que precipite mis lágrimas,
lavando las manchas,
en mis dientes,
en mi cara,
en mi consciencia,
una noche
cuando el silencio
sea mi único presente.




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