Nada hará cambiar,
tu forma de amar,
tu manera de ser.
Extraviaste los momentos,
tan felices,
exiliados de tu memoria,
para resguardar un sentimiento,
para que prevalezca,
tal vez...
Nada borrará,
tu paso por el mundo,
mientras yo siga viviendo.
Si los días ya no existen,
las maravillas tampoco,
abandonaste la esperanza,
tu ropa, tus libros,
el espejo recibió
tu último beso.
Todo lo que hicimos,
nuestras huellas,
suspiros,
son nubes en el cielo,
hoy, el sol brilla
como pocas veces,
caminamos hasta cansarnos,
y no puede decir
todo lo que quise,
mi lengua quedó seca.
Pero, gracias por tu vida.
Si alguien intenta dañarte,
defiende tu corazón,
no concilies la venganza,
es un arma inútil,
busca tu sonrisa,
defiéndela,
siempre.
Conociste la vida perfecta,
en tus años de juventud,
yendo y viendo,
imparable,
cuando te veía,
mil pensamientos
atacaban mi voz,
con preguntas:
"¿Qué se siente
estar tan vivo?"
"¿A dónde llegarás
después?"
Sobreviviendo en
el eco de ayer,
cuando el mundo
amanecía con noticias
felices, balanceándote
en el aire de tu inocencia,
susurrando tus placeres,
así te vi,
alguna vez,
te vi.
Hagamos todo,
como si hoy fuese
el último día.
Gracias por todos los momentos,
por permitirme,
conocerte.

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