Apareces en mis búsquedas,
corriendo de un lado a otro,
encarando una mortalidad
que no pediste.
Mira de cerca,
la luna te sonríe,
pálida, lejana,
con el brillo que
guardas en tus deseos,
y en otro día
sorteando el destino.
Partiendo de lo que no conoces,
en tus recuerdos,
que ahora son penumbra,
quizá arrastrando los días,
una ciudad, un campo,
una voz en tu cabeza.
Porque nada es fácil,
sencillo o gratis,
la vida significa
resignación y dolor,
mordiendo los huesos
y lacerando la carne.
Si un día caes de la gracia,
si un día te vas de viaje,
donde quiera que estés,
mi corazón llévate.
Pasos de gigante,
los edificios observan,
tan diminuto caminas
entre los cristales,
entre los peldaños,
hierro, concreto, escombro.
Encuentra tu motivación,
empatizarás con algún héroe,
audaz y domando el miedo,
pagando el precio
de tantos.
A tu primer y última mirada,
cuando las calles sean una,
caminarás junto a los gigantes,
porque la vida es una,
con el mundo enorme
allá afuera.

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