En tu imaginación,
la historia termina,
siempre bajo la lluvia,
y esta ruge, ruge,
como furiosa colmena.
Es tu oportunidad para destruir,
los recuerdos tras el cristal,
aquí vamos de nuevo,
pesan tus parpados,
más que nunca,
y no es un sueño,
son los niños de ayer,
eco de su llanto.
Encuentra tu refugio,
cuando no intentes huir,
mira, un edificio tan alto,
un camino largo,
bajaremos como dos gotas,
como siempre quisiste.
Antes que la política
vaticine nuestras muertes,
quiero saber lo que piensas,
quiero saber en cuál posible
destino para la humanidad,
crees tú.
Escribe al día,
una página de tu manifiesto,
nada te detendrá,
y tal vez,
no volverás a temer
nunca más la lluvia.
Me gusta recordar,
cuando fuimos jóvenes,
cuando decías:
"no todo está perdido,
queda volver al principio,
de la vida, de su tiempo,
caminar de regreso,
lamer los pasos,
quitarnos el fango,
iniciar un fuego".
¿Qué es lo que nos queda?
Ahora los años van
muriendo en silencio,
deslizándose de nuestras manos,
adjudicando un triunfo
que no es verdad.
Que pronto llegue,
el momento para enmendar,
la vida de locos y temerarios,
durante la refulgencia del trueno,
habremos de hacer algo bien,
en algún lugar,
alguna vez...
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