martes, 9 de febrero de 2021

UNA CURA

 

parte 1


Quise saber,
cuándo llegaría el día,
para librarme de la vergüenza,
afuera, donde las noches respiran,
si acaso, fue otra la solución.

Encontré un motivo,
aquel que se llama soledad,
mirando el atardecer,
desde tiempos remotos,
cuando mi memoria,
existía como un sueño,
bajo el agua,
con ambos parpados 
formándose en el útero...

He oído,
de una medicina para el alma,
no sé lo que signifique,
tal vez, el tiempo,
tal vez, un descanso,
yendo de un lugar a otro,
inicia con una sonrisa
y termina en lágrimas.

Tal vez, 
se trate de ganar una guerra
pasando una distancia muy larga,
y quisiera comprender antes de morir,
lo que un grano de arena equivale, 
comprender lo mismo
a la estatura de un gigante,
estoy enfermo,
enfermo de esperar.

Solicité una luz,
iluminando el camino,
un fuego, 
que no sea de conocimiento,
sino para arropar mis manos,
estoy congelándome 
en la oscuridad,
y hoy comprendo,
esto no tiene cura,
padecer, aullar a la luna,
soy humano o animal,
no existe cura para mi.

Abro un frasco,
con una etiqueta que 
dice, peligro, veneno,
abrazando la posibilidad,
beber hasta fallecer,
un frasco que se rompe 
sobre el suelo,
un filo silencioso,
sangre que mezcla 
los colores en el universo.

Aguantaré por última vez
la respiración,
imaginando despertar,
en alas de un ave,
en el hocico de una bestia,
recostado en las nubes,
sea día o noche,
con tal de encontrar una cura,
es demasiado pedir,
aguanto la respiración,
y cuento,
hasta veinte,
en reversa,
arriba,
abajo,
para mi,
todo es igual...



Ilustración: Cristo, por Odilon Redon 

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