miércoles, 8 de septiembre de 2021

BALA DE PLATA

 

Golpéame fuerte,

quiero despertar,

andando por las calles de noche,

golpéame directo a la cara,

rompe mis piernas,

devora lo último de mi corazón.


Ay, voluntad quebrada,

lamiendo la mugre más negra del suelo,

este cuerpo se desplaza solo,

un fantasma elegante,

de gruesos labios,

tacones altos,

músculos anchos,

aquí, donde la luna nunca brilla,

sólo se pronuncia la sangre,

caliente, fría,

manchada con los guiños del diablo.


Ámame como si fuese la última vez,

como si el mañana no existiera,

apenas y puedo conservar parejos los dientes,

nada es más duro y doloroso,

que tu injusticia, tu desprecio,

me he arrojado desde un octavo piso,

nada es más duro y doloroso,

que el concreto recién bañado.


Es invierno, es el ocaso,

a raíz de los crímenes afuera,

cerrando lentamente los ojos,

aquí no hay susurros,

cuánto dolor puedes igualmente soportar,

bajo una balacera de gritos,

no creo imaginarme otra solución,

ahora que te sangra el bolsillo,

la noche está por llegar.


Bala de plata,

a mil voces comprometida,

atraviesa mi corazón,

este callejón sin salida,

de edificios tristes y manchados,

este cielo opaco,

esta ciudad de dientes afilados.

 

Ilustración: Dave Mckean

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