Una fortuna en oro,
a la distancia por un trecho,
esperando localizar un
camino que no sea errado,
real, verdadero,
y no polémica fantasía.
Comprando los placeres,
un baile que parece eterno,
la soberbia dominando el tablero,
las piezas, los colores,
el éxito prometido,
emparejando los instantes,
¿A dónde irás después?
Habré perdido el tiempo,
repercute directo
bajo los parpados,
posesiones y trabajos,
es mejor el costo,
a costa del trabajo forzado.
Todos los reinos pierden,
rompiéndose el cuello
a propósito,
somos enemigos del cambio,
de respirar dormidos,
excepto yo,
orgiástico y pleonasmo.
Separado por dos puntos,
líneas que parecen nunca terminar,
es el hogar,
temor y prejuicio,
sinónimos para referir
al ser humano.
Ilustración: Junji Ito

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