Atoraron tu voz,
las ondas en el aire,
de un lado a otro en el planeta,
si alguna vez, cuentas la verdad,
nunca estarás ahí.
Otras serán las imágenes en tu cabeza,
flotando en un mar de colores,
comprendiendo la razón,
este mundo ha perdido la memoria.
Cambia tu ropa,
hábitos y monedas,
cambia por completo tus motivos,
las palabras finales en tu testamento.
Si alguna vez, dices la verdad,
habremos perdido la guerra,
abriendo el cielo para que llueva,
lo mismo aquí y en Tokio.
Ahora, todos desaparecemos,
bajo la misma comanda en blanco,
abriendo nuestra red, nuestra mente,
un delirio suscrito en números.
Todo está perdido,
nunca recodaremos las llamadas,
localizando el humor de los cadáveres,
vertidos en tinta, sangre y radiación.
Traduce tus palabras,
latín, griego, alemán,
es lo mismo tras la pantalla,
calcinando la retina.
Una letra tras otra,
imágenes que se congelan,
un ruido tan extraño,
cambia tu ropa, tus modales,
una vida entera.
El sonido cuando hablas,
nunca es lo mismo,
de momento a otro,
es una tragedia.
Un limbo en el tiempo,
espacio en blanco sobreviniendo,
de mi mente a otra,
flotando lo que no puede verse,
no estás aquí,
no estás aquí,
no eres tú,
no estás aquí,
no eres,
la negación,
no estás aquí.
Ilustración: Stanley Donwood

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