jueves, 16 de septiembre de 2021

LAS OCHO

 

Escogí la hora equivocada,
para salir del jardín de mis sueños, 
verde y florido,
con motas siempre en descenso,
resplandecientes al fragor de
sangre hirviendo,
miré los números al despertar,
delatando la humedad en mis manos.

Pedí ayuda, supliqué un milagro,
quedándome ciego a cambio
de un camino real,
de frente a la tela con la que Dios
confecciona el tiempo,
fina pero jamás delgada,
salí de mi decadencia,
aullando toda la noche
a los párpados de la luna,
sin que me regalara una mirada.

Las ocho en punto,
de una mañana todavía sin forma,
arriba en el cielo azul,
sucumbiendo al relincho de un caballo pálido,
deduje que mi destino no podría ser mejor.

Revelación,
te abres paso por las columnas en mi cuerpo,
gran mundo,
que permaneces tan alejado,
sin que jamás pueda alcanzarte. 

Creo estar ciego,
respondiendo a todo con un "sí",
esto no podría ser un sueño,
ahora que nada sé,
sólo la hora, en el amanecer 
cuando todo comienza,
la vida, el movimiento, la nada,
el arrepentimiento.



Ilustración: Suehiro Maruo

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