No te despidas,
sin antes suscribir tus deseos,
penando la vida entera
sobre una hoja de papel,
aquí vienen los números,
aquí vienen las emociones
contraías por tu corazón de piedra,
perdiendo la noción del tiempo,
tu nombre y recuerdos,
varado en este planeta solitario.
¿Lo has pasado bien?
Cruzando juntos el umbral,
con una copa todavía en la mano,
hablando de toda la ira,
la resignación sin morir,
un rasgo inocente de frustración,
resguardando la sorpresa,
aun sin besar los labios,
de la traición.
Estás en presencia de la edad,
a orillas de lo que nunca volverá ser,
es momento de afrontarlo,
Cristo no murió en vano,
y te vi, ahogándote en mis sueños,
bajo la luna en su cuarto,
en la copa,
bajo un mar de rojo intenso,
en la copa,
bebimos de tu sangre.
Este mundo siempre será cruel,
cambiando su nombre por otro,
al amanecer, cuando el primer brillo
del sol es una daga ardiendo,
cayendo directo en el agua,
no te despidas,
si no puedes ganar,
escribe los versos más bellos,
los que tanto te complazcan.
¿Puedes sostener en lo alto tu fe?
¿Saber lo que significa el amor?
¿Mantener para siempre el control?
Y se trató de caer,
sobre un almohadón sin plumas,
durante un ocaso infinito,
se trató de caer en los días oscuros,
sonriendo de frente al destino,
con las manos abiertas,
perdido y asustado,
varado en este planeta solitario.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario