Aquí estoy,
volviendo sobre mis pasos,
un revés imaginario,
un abrazo a la vida, al tiempo,
tiritando mi cuerpo,
un sofoco en mis pulmones.
Cuál es el secreto para
que el corazón encuentre paz,
dónde está el repositorio
para todo el miedo,
dejando alguna cadena,
dejando atrás,
lo que veías como tu hogar.
No es excusa,
el cambio está documentado,
así como el mundo va girando,
lento o veloz,
pido a Dios me sostenga en su mano,
mientras sigo adelante.
El momento,
el plan de rescate,
la lucha interminable,
el sol comienza a brillar,
resbala el sudor por el cuello,
aquí vienen los próximos días.
Esta es una carrera,
por la vida, por el amor,
por el triunfo,
por aquello que tanto deseas,
aquí estoy,
pero no puedo esperar más.
Un planeta solitario,
una oportunidad para poblar,
transmutado en alguien distinto,
alguien construido con sueños,
vagabundo o sonámbulo,
no puedo detenerme,
es la ley de los cuerpos,
si no abres los ojos,
tu condena es la muerte,
si no quemas las naves,
nunca sabrás lo que conquistaste.
Hoy la vida se abre,
muy grande y bella,
llegando a puerto seguro,
inmenso como la esperanza,
resistiendo durante la batalla,
tomando por el cuello la adversidad,
hoy, este mundo es uno conmigo,
es momento.
Aquí estoy,
en plena marcha,
emprendida desde que nací,
única, solitaria o acompañada realidad,
pretendiendo un beso
de la vida, del tiempo,
este es mi cuerpo,
brillando en medio de la nada oscura,
respirando en pos de mi alegría.

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