martes, 31 de diciembre de 2024

UN ESPEJO VIOLENTO

 

Amargo el dejo en la boca,
Fría, la mano tras el cristal,
de alguien que pide ayuda,
y su grito que se ahoga 
para siempre en la pared.

En el lugar donde la noche 
no conoce fin,
tu rival te observa y respira cerca,
tras la ventana de tu vida,
mirando el cuerpo y no podría
podría ser otro,
aprentado hasta sangrar,
esta carne contra las espinas.

Todo lo que deseamos,
son colores que rocen las mejillas,
palabras bondadosas
y abrazar fuerte la imagen
de disgustos y golpes,
cuando la tormenta sucede afuera,
el castigo se queda contigo.

Mira, eres mar, eres cielo, 
escapando entre las palabras,
sin luz para calentar el camino,
puedes ver si tu sombra cubre
lo que eres en realidad.

Abren los días,
y el hambre es la misma,
de toda la belleza ida,
cuando mengua la voluntad,
entre tantas voces,
de un solo rostro,
el mismo cada mañana gris,
y sólo te queda atravesar,
atravesar otra carne con 
tu mano fría.

Yendo sin rumbo por la noche,
te juzgarán estos ojos,
opuestos y frágiles,
siempre y nunca,
con la promesa de un mañana
entre los labios,
abierto a contemplar,
la destrucción sincera 
de un destino,
y el nacimiento de un corazón 
colmado de miedo.



Ilustración: "Sálome" por Lucien Lévy Dhurmer 

domingo, 29 de diciembre de 2024

NATURALEZA MUERTA 1

 

Sales de tu sueño
y confrontas la mirada del espejo,
la mañana es silencio,
en tu cuarto sin luz,
de mis manos tan inútiles,
pétalos marchitos caen
a perpetuidad bajo una lluvia roja.

La vida está por suceder,
donde el oceáno ruge sin compasión,
allá, profundo en sus aguas negras,
bajo este cielo de pálida mueca,
las nubes lloran sobre mis manos.

Qué vamos a comer,
piedras frías si jamás despiertas,
qué vamos a sobrellevar,
sino la desgracia atada a una pileta,
mi cara en pintura fresca,
y platos llenos con fruta carcomida.

Chorrea el pincel en todo el suelo,
jugo que brota de las entrañas,
es un sueño de moscas hinchadas,
para cada una,
el cielo azul supura eternidad,
es placer y gozo,
carne sin sombra entre las sábanas.

Ahora, los días duran poco
y cualquier movimiento es mentira,
si acaso vives por inercia,
esperando que alguien
muera frente al óleo,
en medio de una selva,
con el abdomen abultado,
en un cuarto frío,
a punto de dormir.

De un rostro doliente a otro,
incluso la noche es salvaguarda,
de sueños, secretos y verdades falsas,
reteniendo los escombros,
sin brazos o cuerpo delante.



Ilustración: "Los límites del control" por Nicola Samori

HABLAMOS DE LA VIDA

 

Trabajamos por una pizca de
dignidad cada día, 
doblando las manos sin mirar,
la vida es un sueño maravilloso,
y callamos lo que tanto queremos,
arrastrando cada motivación
hacia lo inalcanzable.

Cuánta verdad,
en cada plática casual,
las palabras van como
flechas con la punta ardiendo,
defendiendo o atacando,
mientras bebemos de la 
misma botella vacía.

Qué será entonces,
de nuestras vidas,
apostándolas ante cualquier riesgo,
hoy, nada puede ser mejor,
accediendo a un poder momentáneo,
cuando la decepción es el pan diario,
tan absurda es la esperanza hoy,
qué será de lo que esperamos cuando niños,
sin dormir cada noche.

Tanta libertad es auténtica prisión,
quisiera que la botella jamás termine,
ocultando las cicatrices,
algo que las cubra de nuestras caras,
la opción moderada para escapar
de tan triste realidad.

Y somos infantes asediados por vuitres,
atrapados en todo lo gris,
que otros ven en nosotros,
sin oportunidad para escapar del destino,
aún cuando todo se trate de un sueño,
el espanto jamás aleja su toque frío.

Cuánta verdad,
en nuestras pláticas,
arreglamos el mundo
sin mover un dedo,
como peones en el tablero,
esperando caer con los
párpados muy abiertos.

Todo en la vida debe seguir,
pasando de largo y en silencio,
el futuro es un ramo que pronto
se marchitará,
donde nadie explica nada,
donde nadie sabe cuándo ni porqué,
vayamos bebiendo entonces,
de la misma botella vacía.



viernes, 27 de diciembre de 2024

LA LUNA LEJANA

 

Vienes en un sueño,
de afuera donde la noche helada
golpea hasta partir el rostro, 
todo el cuerpo, todo el corazón,
y lento extiendes tus manos,
siempre brillando en la oscuridad,
en sus marcas aparece la visión,
o tal vez la conjura,
de suspiros que son lágrimas
y también muy lento resbalan.

Prometes demasiado,
arder quizá en el centro del cielo,
de tu boca liberar tanta lluvia,
cautiva desde el paladar,
y son tus carcajadas,
insoportable castigo,
alta verdad que arde en una brasa,
libera entonces mi cuerpo,
es lo que quiero.

Cielo o infierno,
eres conexión de placer y dolor,
sí, la visión magnifica a complacer
cada esfera transvesal en el universo,
esperando sucecer en la noche fría,
promesa desdeñosa, 
una muerte en silencio,
paz y amor, el tiempo sucediendo
a partir de la fractura del espacio,
la sensualidad etéra y total.

Algo desliza en tus labios,
polvo, azúfre, aire,
estelas que giran y giran,
el dolor de conservar un agujero 
bajo los párpados,
y ahora, cualquier promesa
requiere la misma sensación,
desaparecer del cuerpo,
invadido con la dulzura y martirio
de su voz, escuchas también,
la siempre luna lejana.

Vas navegando por un mar celeste,
sin rumbo o destino,
a través el color cenizo
de un inmortal silencio,
es la deriva tuyo resplandor,
desprendida del frío,
intocable como todas las estrellas
que apenas y centran atención,
devuelves la mirada,
tras los restos del cuerpo,
bajo la lluvia permanente
de polvo en la oscuridad.



Ilustración: Lilian Porter

martes, 17 de diciembre de 2024

CREMATORIO

 

Bien tuve a esperar,
que el polvo arribara del cielo,
bajo el mismo techo estelar,
resplandecimos a la visión,
de cada rostro celestial,
el manto de la revelación.

El olor, aquí los cadáveres acechan,
curando con fuego, 
las enfermedades de mañana,
asoma por vez última el sol,
bajo el párpado de los condenados,
es y será el mismo baile por cumplir,
para los ángeles sin alas ni esperanza.

Ay, medianoche pálida en mis manos,
acto de crear sin reservas, sin mesura,
dame la pluma, mi sangre será la tinta,
mi piel, hojas sueltas al aire,
es este mi último domingo,
desapareciendo en la infinita oscuridad.

No más reyes o reinas que dicten caprichos,
levantan las llamas a pupilas frías,
con las manos sometidas a su sombra,
nada quedará entonces,
ni siquiera el sueño eterno de quienes
esperan renacer a gritos,
cadáveres en afilado rito,
incandescencia nada más.

Tan grande puede ser el universo,
la mentira viajando en una caja,
de cada alma incendiándose en silencio,
atrás queda su piel, sus intenciones,
alguna vez humanos de resplandor,
ahora, imposible de describir.

Aquí, los errores son ceniza,
aquí, las voces son eco en la pared,
una bruma que asfixia pero no mata,
polvo de estrellas en cada mano,
una moneda en cada ojo,
incapaz de bailar con huesos humedos,
alguna vez, trató la vida de candidez y ternura,
ahora, cuando la sangre parece tan seca,
la paciencia termina,
el fuego es motivo y satisfacción.

Bien tuve a esperar,
el golpe de la música,
en el despertar universal,
Gabriel con su trompeta,
paz, alegría, pasión, ira, decepción,
estos labios encontraron la verdad,
las horas a punto de concluir,
su ciclo finito, una vuelta al mundo
cada cuando el sol parpadea,
cuando el mundo es tan diminuto,
frágil e indefenso.

No más peleas por la carne,
queda una luz por apagar,
cae la noche eterna,
el invierno más frío,
alza el fuego en el círculo perfecto,
crematorio de lo que sucedió en vida,
dulce y querida vida,
fuiste lo que debió ser,
golpe de congoja y júbilo,
queda entonces el rastro negro,
de nombres ficticios,
de los cuerpos que fueron
bendiciones bajo la flama.



Ilustración: "La caída de los condenados" por Peter Paul Rubens

domingo, 15 de diciembre de 2024

NACIMOS DE NOCHE

 

A medianoche sonó el llanto,
el primero, el nacido entre borbotones,
nunca solos, nunca queridos,
en nuestras manos el destino supo,
cuán doloroso resultaría,
vivir persiguiendo el mismo deseo.

De la ceniza hirviente,
recibimos nombre,
cuerdas a punto de quebrarse,
nubes cubriendo el sol,
malas semillas que plantan 
el desastre,
a media luz, 
aún sin apagarse.

De donde venimos,
cada amenaza es una advertencia,
en la maleza de rostros,
sombras que parecen plumas,
perpetuándo el aullido distante,
de lo que nunca supimos.

Algo surge de la oscuridad,
rasgando la textura imposible del cielo,
con la misma voz apagada,
un eco en la fosa del ahogo,
mil besos que son golpes,
los pétalos y las espinas,
las noches de calor y cada día 
de borrasca infinita...

Bajo la luz de una luna tediosa.

Nacimos de noche,
porque lo nuestro fue el pavor,
uniendo los dedos,
antes de volar hacia el círculo,
carente de nombre,
como todas las intenciones,
jugando su rol de amantes.

Por supuesto,
fuimos fantasmas,
de la lluvia derramada,
de recuerdos a punto de llorar,
cerrando las puertas del viento,
a necias palabras,
esta noche es como cualquiera,
desintegrando la soledad de la carne,
metiendo las manos 
en el fuego.



Ilustración: "Vale o despedida" por Arthur Hacker

jueves, 12 de diciembre de 2024

TU CARNE, LA NAVAJA

 

Parpadeas así de veloz
para desmentir la eternidad,
ven, aquí frente a mi,
tienes mi atención,
apunta tu mirada a la mía,
detén su filo en mi garganta.

Qué fue de este reto,
cuando de noche aúllan las bestias,
midiendo la verdad,
en un duelo de sangre,
azota tu cuerpo contra el cielo,
desnudo, vulnerable,
perdida en el nacimiento
de mil estrellas al explotar.

Es un pretexto,
un acto de violencia,
ojos cuya cobija escurre 
cuando duermes,
el silencio es cálido, 
la inmortalidad es posible,
eres misterio, mujer,
cercenando mi voluntad,
y será tu cuello,
el terciopelo que rasgaré 
con mis labios.

No puedes ignorar la verdad,
este pecado es el ángel que nos posee,
la curiosidad que muerde tus manos,
si me acerco, tu aliento me abraza,
y será el camino de tu vientre,
espina dorsal de mi rijosidad acallada.

Prisionero de un imposible,
la navaja espera,
sangre, eso dices al instante,
cuando golpeas mi cabeza contra
la pared, cuando de tu almohada,
tu mirada no huye de la mía,
porque tus deseos son los míos,
encontrándonos a mitad de la noche, 
a media luz perdidos,
en un callejón sin salida.



Ilustración: "Las sirenas" por John Longstaff

NATURALEZA MUERTA 2

 

Perdido en la selva
de un día claroscuro,
viviendo en la alucinación,
de una vida entre el bien y el mal,
miníma ejecucción antes de padecer,
manos inútiles que pierden su nombre.

Limpiando huesos con la lengua,
afuera, donde los atardeceres 
jamás terminan, 
en su franja de latidos,
allá, donde las púpilas sólo 
ven fantasmas,
este siempre fue un sueño.

Cuál es el sentido de la ceguera
frente al agua cristalina,
quizá, un reflejo u otro,
de tu cuerpo o cara,
un sentimiento contrario,
despertando antes y nunca.

De mi a nadie,
un oleaje secunda la tormenta,
de colores desmedidos,
y mil cáscaras aún por nacer.
los momentos imperceptibles
bajo el mismo cielo gris,
cuando el pasado guardó silencio.

Naturaleza muerta,
de miedo y obsesión,
estos dedos no responden
a sus manos sin ninguna gracia,
mezclando pintura tan espesa
como la primera sangre del día.

Y escapar planeamos,
donde el mar siempre abre,
lejos, hacia un cielo que nunca 
podremos tocar,
lejos, donde nadie reconozca 
la nada en nuestros ojos,
lejos, quedando atrapado 
para siempre en tu púpila.



Ilustración: Nicola Samori

martes, 10 de diciembre de 2024

SUPERPODEROSO

 

Cierra tus ojos,
y apunta con tus dedos,
ahora puedes ver,
un planeta más allá,
de lo que imagina tu mente,
déjame mostrarte,
algo arriba en el cielo,
donde el sol eleva su corona,
una mano sanará tus noches.

Y contamos el tiempo en reversa,
amenazante, como si el mundo
con sus nubes no trajese lágrimas,
de la sangre viene la vida,
tras un discurso incansable de mentiras.

Confía en el rostro tras las vendas,
sabe de tus miedos, 
es el demonio surgido en la explosión,
prometiendo un hogar hermoso,
el inicio nuevo en silencio,
sabe de tus sueños,
donde nadie crece,
nada surge,
y nadie de tu nombre,
reconoce nada.

Tu manto rojo vive,
terca esperanza de escapar,
porque es tu mano,
la que puede tocar las estrellas,
vienes de un planeta verde,
evadiendo la mirada de la muerte,
eres superpoderoso,
tras el primer rayo de luz,
un susurro que nadie se atreve a pronunciar.

Este mundo nunca sabrá,
cuán maldito se encuentra,
no puedes imaginar,
cuán culpables son los demás,
cuánto te odian
y porqué quieres morir,
aun si pierdes el camino,
tus ojos no quedarán ciegos,
aun si el camino es de ceniza,
podrás irte volando.

Estás vivo, 
suspirando aquel mundo perdido,
extinto en tus sueños,
con mil batallas por malograr,
estás vivo y con las manos vacías,
donde las estrellas son promesas,
susurros que nadie se atreve a pronunciar.


domingo, 8 de diciembre de 2024

LA ESPERANZA MUERE AL ÚLTIMO

 

El blanco en tu púpila es nada,
obra insipida que absorbe la lengua,
hoy, la broma tiene pies y cabeza,
el reflejo brusco en el centro de un espejo,
de un pecho a punto de sangrar.

La esperanza muere al último,
llevándose un ladrido entre los ojos,
cruzando la esquina, el portal que medita,
tras el soplar del viento convertido
en escamas y remanente de ceniza.

Y cuando todos miran,
pierdes tu privacidad,
así el destello en tu frente caduca,
pierdes lo que sigue,
pierdes tu mente,
la pierdes,
pierdes,
pierdes.

Quedan palabras por decir,
lugares por visitar,
planetas los cuales habitar,
en tus sueños lo imposible es el presente,
viviendo de la explosión que te catapulta,
del límite sin luz,
de aquel desague tan humedo,
tan recondito a tu saber.

Aquí todos temen,
al cuerpo en el espejo,
a sus manos llenas de lo que deseas,
un monstruo sin nombre,
arenas movedizas cual sombra,
cuál es el sentido de su ganancia,
de tu desmedida esperanza, 
cuál es el propósito de vivir,
en esta rutina mecánica sin final.

Y cuando todos miran,
tu privacidad es nada,
cuando todos miran,
arrebatan tu alma,
percuden tu corazón,
tan inmóvil, sin consecuencias,
perdiendo algo más que tiempo,
perdiendo y con yéndote a la nada,
torciendo tu mente,
y perdiendo,
perdiendo.



Ilustración: "María Magdalena penitente" por Gustave Doré