Cierra tus ojos,
y apunta con tus dedos,
ahora puedes ver,
un planeta más allá,
de lo que imagina tu mente,
déjame mostrarte,
algo arriba en el cielo,
donde el sol eleva su corona,
una mano sanará tus noches.
Y contamos el tiempo en reversa,
amenazante, como si el mundo
con sus nubes no trajese lágrimas,
de la sangre viene la vida,
tras un discurso incansable de mentiras.
Confía en el rostro tras las vendas,
sabe de tus miedos,
es el demonio surgido en la explosión,
prometiendo un hogar hermoso,
el inicio nuevo en silencio,
sabe de tus sueños,
donde nadie crece,
nada surge,
y nadie de tu nombre,
reconoce nada.
Tu manto rojo vive,
terca esperanza de escapar,
porque es tu mano,
la que puede tocar las estrellas,
vienes de un planeta verde,
evadiendo la mirada de la muerte,
eres superpoderoso,
tras el primer rayo de luz,
un susurro que nadie se atreve a pronunciar.
Este mundo nunca sabrá,
cuán maldito se encuentra,
no puedes imaginar,
cuán culpables son los demás,
cuánto te odian
y porqué quieres morir,
aun si pierdes el camino,
tus ojos no quedarán ciegos,
aun si el camino es de ceniza,
podrás irte volando.
Estás vivo,
suspirando aquel mundo perdido,
extinto en tus sueños,
con mil batallas por malograr,
estás vivo y con las manos vacías,
donde las estrellas son promesas,
susurros que nadie se atreve a pronunciar.
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