domingo, 15 de diciembre de 2024

NACIMOS DE NOCHE

 

A medianoche sonó el llanto,
el primero, el nacido entre borbotones,
nunca solos, nunca queridos,
en nuestras manos el destino supo,
cuán doloroso resultaría,
vivir persiguiendo el mismo deseo.

De la ceniza hirviente,
recibimos nombre,
cuerdas a punto de quebrarse,
nubes cubriendo el sol,
malas semillas que plantan 
el desastre,
a media luz, 
aún sin apagarse.

De donde venimos,
cada amenaza es una advertencia,
en la maleza de rostros,
sombras que parecen plumas,
perpetuándo el aullido distante,
de lo que nunca supimos.

Algo surge de la oscuridad,
rasgando la textura imposible del cielo,
con la misma voz apagada,
un eco en la fosa del ahogo,
mil besos que son golpes,
los pétalos y las espinas,
las noches de calor y cada día 
de borrasca infinita...

Bajo la luz de una luna tediosa.

Nacimos de noche,
porque lo nuestro fue el pavor,
uniendo los dedos,
antes de volar hacia el círculo,
carente de nombre,
como todas las intenciones,
jugando su rol de amantes.

Por supuesto,
fuimos fantasmas,
de la lluvia derramada,
de recuerdos a punto de llorar,
cerrando las puertas del viento,
a necias palabras,
esta noche es como cualquiera,
desintegrando la soledad de la carne,
metiendo las manos 
en el fuego.



Ilustración: "Vale o despedida" por Arthur Hacker

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