Fuerte, respira,
no hace falta explicar,
eres tú,
yéndose tan fugaz,
en un parpadeo,
cualquier palabra,
es una carnicería.
Afuera, llueve,
en tus ojos,
sólo hay estrellas,
y su luz desvanece,
rompe con el suelo
y toda lógica desaparece,
sólo sé y es verdad,
te has vuelto en polvo.
El color denota tu fuente,
letras grandes,
estilizadas al hablar,
de cuerpo cual montañas,
rellenas a punto de morir,
colgadas del techo,
soñando con campos floridos,
con millones de hojas en blanco,
la luna es apenas tu pulgar,
no tienes nada por explicar...
Manda todo al infierno,
así de rápido,
en un grito,
pero uno diminuto,
sostendré su filo en la eternidad,
desvestido del sueño
de la carne,
carne jugosa,
carne rolliza,
lento, lento cercena
la lengua,
descuaja lento,
lento este ojo,
el cuerpo,
ráyalo
y no falles.
Esta, es la noche,
el caris solemne de un día,
bajo tu piel sin dirigirnos palabra,
colma en fría sensación
cada pisca de nuestros huesos,
y siento las nauseas,
¿Por qué ahora?
Y no hace 15 años,
cuando fingí el amor,
y resulté la presa,
a tus ojos,
fue una carnicería.

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